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domingo, 13 de abril de 2014

Tomb-sweeping day y barbacoa

  La semana pasada fue aquí en China el llamado "Tomb-sweeping day", literalmente traducido el Día de limpieza de tumbas. Este festival recibe el nombre de Qingming o Ching Ming, suele celebrarse el día 15 del equinoccio de primavera, lo que viene a traducirse en el día 4 o 5 de Abril, y es un día en el que se honra a los antepasados y se les recuerda.

   Este es el día en que la gente va a visitar las tumbas de los familiares y a limpiarlas, ofreciendo comidas a los antepasados y si alguna vez os habéis fijado, es el día en el que los chinos queman el papel rojo que representa el dinero, con lo que según la tradición envían el dinero a los que ya se marcharon. Estos días suelen ser festivos en China, Macao, Hong Kong y Taiwán por lo que mucha gente se desplaza durante estos días a sus pueblos natales para visitar con la familia a los antepasados.

   Es una tradición bastante similar a la española o mejor dicho occidental de visitar a los fallecidos a finales de Octubre, pero con las diferencias que he mencionado antes. Nosotros, como de chinos tenemos poco, nos propusimos hacer una barbacoa en algún parque de aquí de Shanghai, por lo menos para respirar algo de aire no viciado y sobre todo porque al ser vacaciones, tratar de visitar alguna ciudad cercana era imposible. Algunos amigos chinos decían que no era buena idea porque al ser festivo habría muchísima gente, a lo que debíamos añadir que hacía un tiempo perfecto para estar al solete y disfrutar del día.


   En un principio la barbacoa parecía que no iba a celebrarse, pero empezó a tomar forma y la cosa acabó por ser un día para repetir, puesto que hubo españoles, daneses, alemanes, suizos, chinos, italianos, alemanes, coreanos, estadounidenses... Y los que por una razón u otra no pudieron venir, pero también contábamos con ellos.

   En último momento de la tarde del Sábado cambiamos el emplazamiento del parque, de Gucun Park, que está más en la ciudad,  nos fuimos al de Gongqing Forest Park, que está allá donde se acaba Shanghai porque lo siguiente que hay es el mar. Lo bueno que tiene este parque es que, tal y como dice su nombre, es un bosque, por lo que es inmenso. El gran pero es que la zona de hacer barbacoas es muy pequeña, y eso en vez de una zona de barbacoas, parecía un campo de batalla en Sarajevo.

Campo de batalla: Gongqing Park
   En un principio estuvimos dando vueltas por las barbacoas a ver donde nos apostábamos, pero no hubo manera, y en la segunda vuelta de reconocimiento encontramos una de estas, cómo denominarlas, ¿"carpas"?, que era donde estaban las mesas y sillitas para poner las cosas. Nos apoderamos de ella hasta que a los 20 minutos vino el guarda y nos largó de allí porque no habíamos pagado. Con lo bonito que parecía todo, pero está claro, por mucho que le dijéramos a las chicas (que eran 2), de compartir el lugar, se negaron en redondo. Pero no nos fuimos demasiado lejos, y nos quedamos entre dos de las denominadas carpas, que fue una de las mejores decisiones que tomamos.

El equipo con la barbacoa de las vecinas

    Ese día experimentamos en primera persona lo que es realmente ser chino, ya que estábamos en todo el meollo, éramos los únicos extranjeros, humo, gente, basura, gritos, etc. Una locura total, pero al cabo de un rato nos acostumbramos y nos integramos aún más en el ambiente que se respiraba o mejor dicho que nos intoxicaba los pulmones. Nosotros, como buenos novatos, nos llevamos una pelota para poder echar unas pachanguitas, pero claro, dónde ibamos a jugar a algo si no podíamos siquiera movernos de los alrededores de la gente que había.

Potencia española
    En cuanto al parque se puede decir que era un lugar increíble, la vegetación, ríos, muchos tipos de actividades, que iban desde paintball, pasando por tirolinas, barcas, lugares para volar cometas, parque de atracciones e incluso un tren dentro del parque. Una de las mejores cosas del parquey en lo que todos sin excepción estuvimos de acuerdo es que olía a tierra, a naturaleza, a vegetación, a todo lo que no huele en el centro de Shanghai, donde el olor más característico que te puede llegar es el de los baozì (los bollos típicos rellenos de carne), o el de alguna obra, ésa será la vez que estés más cerca de oler tierra en la ciudad.


   Nosotros no celebramos Hanami como en Japón, pero fue algo similar, a pesar de ser a 10000 revoluciones más que en Japón, con un estres increíble, gente haciendo barbacoa incluso entre los arbustos, pero fue un gran día, que espero que pronto podamos repetir.

Atardeciendo

lunes, 20 de enero de 2014

El portero

   Aquí en Shanghai vivo en un conjunto de 3 bloques, siendo el mío el número 2. Para acceder a casa sólo hay una entrada, o por lo menos yo sólo conozco una, porque no he explorado más allá de mi bloque, pero dudo que haya mucho más allá del Bloque 3.

   En la entrada que menciono existe una casetilla donde suele estar el guarda que en realidad son 4 guardas que no sé si son aparcacoches, malas pulgas profesionals. Eso serán los otros tres, porque del que vengo a hablar es del que suele estar a eso de las 7-8 de la tarde, que más o menos es cuando suelo llegar a casa. Puede que haya tenido un mal día, puede que venga cansado, serio o como sea, pero este hombre siempre me arranca una sonrisa con su "¡HOLA QUE TALA!",que ya me viene sonando a ostiazo para reanimarme un poco.

   Muchas veces está metido en la garita para resguardarse del frío pero basta que yo pase que le falta el tiempo para abrir la ventana y sacar medio cuerpo para gritarme su frase en español, porque según me hizo entender un día vivió durante 8 años en España, pero no aprendió nada, pero que dice que de eso hace mucho.

   Un día como cualquier otro le saludé en plan militar, y el de pronto se puso firme y se cuadro para saludarme. Acto seguido trató de explicarme, con la mejor mímica y la mejor representación de una batalla naval, efectos de sonido incluidos, con sus explosiones también, que el había estado en la armada naval o como el decía la Navy, y que eso no era para él, que a el le iba más viajar. Lo que se puede entender sólo con mímica es inceríble.

   A menudo, entre semana siempre, se acuerda de que voy a pasar y me lo veo que ha sacado su silla de oficina destarlada, a la que de las 6 ruedas que debería de tener le quedan dos y media, para esperarme con su bloc de notas y su boli masticado, listo para que le diga alguna palabra nueva. La apunta y me la enseña a ver si la ha escrito bien, para luego hacermela repetir mil veces hasta que a duras penas el es capaz de seguirme y hacerlo por sí mismo. Sólo con eso me troncho de risa, al ver cómo él lo intenta y ver la cara de satisfacción cuando se pone las manos en la cintura y le suelta lo que le he enseñado al primero que pasa por la calle, con la consecuente cara de susto del que pasa, que pobrecico mío dirá que a buenas horas se juntaron el guarda y el laowai.

   Por su parte, él a veces trata de enseñarme alguna palabra pero acaba por desistir porque el me dice que "spanish, spanish", negando con la cabeza, pero es que a mi me resulta muy difícil entender su chino, porque o habla muy cerrado o yo soy demasiado negado, y creo que es una mezcla de ambas. Pero ahí está el tío, que ya pasa del "Hola que tala" al "Muy bien" y porque se le olvidan las demás cosas, que si no me da a mí que subo a casa cerca de las 10 de la noche!

   La verdad es que a pesar de que yo no tengo ni repajolera idea de chino, y él tampoco es capaz de hablar mas que dos palabras en español y una más en inglés nos entendemos a la perfección y es una gran alegría verlo ahí sentado todos los días con su sonrisa amplia y su cuaderno listo para una nueva clase improvisada de 5 minutos del xibanya ren del 17C. A veces si vengo un poco más tarde lo veo un poco aburrido en la garita hasta que lo saludo y vuelta a empezar.Y que siga así