domingo, 3 de noviembre de 2013

Hora de Aventuras

   Sentado aquí delante de mi ordenador medio escacharrao, escuchando un fandango de Camarón, con mil páginas abiertas de búsqueda de pisos y cien cosas más, me he parado un momento, he respirado y he hecho balance de todo lo que me ha pasado en estos dos meses que llevo en China, ya que exactamente mañana hace 2 meses que llegué aquí.

   Dicen que los comienzos son duros, y que ni los gitanos quieren un buen comienzo porque es de mal agüero, pero yo comencé aquí bastante mal y ahora que veo eso más lejos puedo al menos respirar algo para poder seguir. Yo llegué aquí el día 4 de Septiembre como Au Pair, con una maleta llena de ilusiones y de ropa, obviamente. Supuestamente, lo que tenía que hacer en la familia que me acogía era ayudar de vez en cuando al niño de la familia con los deberes, jugar con él, enseñarle inglés y hacerme su amigo, vamos, lo típico. Pero hete aquí, que según la agencia que me trajo a China, esta familia era "especial", que eran muy ricos y tal. Poco después descubrí el significado de ese "especial": carajotes con dinero. Vaya panda de zumbaos que eran, desde la madre a los asistentes pasando por el niño, que era un cabrito pero de los de marca mayor.Con ellos llegué a arrepentirme de haber venido a China, estuve a punto de abandonar, pero no, tenía mucho que ganar quedándome aquí y nada que perder.

   Llegó el día que no aguanté más la situación en la dichosa casa y empaqué mis bártulos y me largué de allí en el primer bus de la mañana. Afortunadamente, en el mes que llevaba en Shanghai conocí a buena gente que me echó un cable y sobre todo al antiguo Au Pair de la susodicha familia del demonio, un simpático y loco inglés llamado Curtis, que me ofreció su casa hasta que pudiera buscarme algo mejor, un trabajo, lo que fuera. Con mi vida metida en una maleta con dos ruedas rotas cogí un tren dejando atrás Shanghai y las malas experiencias de ahí y me aventuré hacia Kunshan, la ciudad vecina a Shanghai, que a pesar de tener "sólo" 3 millones de habitantes, maneja el mismo dinero que Shanghai, puesto que es ahí donde estan todas las fábricas de la zona. Ya estuve en Kunshan la semana anterior a mi "escapada", pero esta vez iba cargando mi macuto destartalado y dispuesto a empezar otra vez la aventura, o al menos desde una perspectiva diferente.

   Estuve en casa de mi gran amigo Curtis dos semanas, que han sido de lo mejorcito de China, por ahora. Kunshan es una ciudad pequeña donde apenas hay extranjeros, así que como dicen por ahí eramos los reyes del mambo, de hecho, pocas eran las veces que pagábamos la bebida cuando salíamos por las noches, a lo que mi colega gritaba a cada 10 minutos "FREE BEER!!!". Increíble. Yo por las mañanas me dedicaba a enviar currículums y más currículums, hacer entrevistas por Skype, mirar por todos lados, preguntar, informarme sobre trabajos, estar a punto de irme a Taiyuan, una de las ciudades más contaminadas de China y que se encuentra a unos 1.700 km de Shanghai, o a Chongqing, al sur y a otra pechá de km de Shanghai, lo único que conocía. Fue un proceso tedioso pero que dio algunos frutos.

   Hice una entrevista con una empresa de traducción, que en un principio pensé que no me volverían a llamar, pero me hicieron volver a Shanghai para decirme: "Empiezas el Lunes". Un primer paso ya estaba dado. Las cosas empezaban a marchar, así que de nuevo, con mi maleta con dos ruedas rotas, que al llegar a Shanghai fueron las cuatro y tuve que arrastrar la maleta hasta casa de unos amigos españoles que me acogen ahora mientras busco piso, porque sí, aquí nada es fácil y aunque tenga trabajo, lo del piso es otra historia. Estoy ahora en busca y captura de un piso, he visto ya algunos, en los que vivían unas 15 personas, otros que vivían 7 y es posible que pronto acabe por vivir cerca de Jing'An Temple, lo que no está nada mal, teniendo en cuenta que trabajo en la quinta puñeta.

   Es ahora cuando realmente estoy descubriendo Shanghai, conociendo a gente que merece la pena, viviendo una vida real, es ahora cuando me doy cuenta de que en realidad, Shanghai es una ciudad interesante, y que al menos echaré unos cuantos ratillos pateándome estas calles.

   Por ahora, estas son mis aventuras, porque esto es una GRAN aventura, que sólo acaba de empezar y que a pesar de todas las cosas malas y todas las buenas, que muchas no cuento aquí, estoy deseando ver como sigue, porque sé que va a ser increíble. Si éstos son los comienzos, veremos a ver que hay más adelante. ¡¡¡ Deseoso estoy de ver ocurre!!!!!




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