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martes, 13 de mayo de 2014

Wenmiao Road, el barrio friki de Shanghai

   "¿Tú sabías que hay un barrio friki en Shanghai?" Con esta simple frase empezaba otra aventura gracias a mi buen amigo Den cuando estuvo por tierras chinas a principios de este 2014. A pesar de no vivir aquí, Den ha venido bastantes veces debido a su trabajo y su familia, y me enseñó lugares a los que difícilmente accedes si antes no has estado ahí. Aquel día fuimos a Wenmiao Rd, una pequeña calle donde se concentran la mayor parte de los materiales frikis de Shanghai, ya venga de Corea del Sur o de Japón.

Den pensando en hacerse pobre
    La parada de metro más cercana es la de Laoximen de la Líneas 9-10 y por el Sur está Lujiabag Rd, de las Líneas 8-9. Cuando al principio llegamos a Wenmiao Road, viniendo desde Henan Road no parecía tener nada de especial, una simple callejuela estrecha bastante sucia, donde debido a las casas apenas se ve el cielo, pero la calle hace una curva extraña y es como entrar en otra calle totalmente distinta, donde las casas están más separadas, se ve el cielo y tiene mucha más actividad que la primera parte de la calle.

Wenmiao Road
   En Shanghai, una de las tiendas más famosas de merchandising es Toymanía si no me equivoco, en Huaihai Rd, donde los precios son desorbitados, a pesar de que tienen prácticamente de todo, desde Saint Seiya (lo más caro), hasta las nuevas series y de todo un poco que escapa totalmente a mi conocimiento del mundo del anime. En Wenmiao Road, por poner un ejemplo, las figuras de Saint Seiya (uno de mis animes favoritos), valen unos 300-500 yuanes, mientras que en la tienda anteriormente mencionada pueden alcanzar perfectamente los 2400 yuanes, siendo las mismas figuras.

El paraíso del friki
   En total he estado tres veces en esta calle y la fauna que habita en ella por las tardes de días entre semana son normalmente chicos de instituto que acaban de salir de clase y van a gastarse sus ahorrillos aquí, ya sea en figuras, pósters o cualquier chorrada venida de Corea del Sur o Japón, aunque si no es eso lo que buscan hay una infinidad de puestos de comida barata por doquier, fritangas varias y el famoso "stinky tofu", cuyo olor puede penetrar hasta lo más profundo de tu ser, deseando arrancarte la nariz de un tortazo. Simplemente delicioso.

El mundo peluchil
   También hay alguna que otra tienda de pinturas, un tipo que vende gatos, conejos, ardillas, tortugas, peces... Existe una tienda incluso donde venden escarabajos, sí, escarabajos. No pueden faltar casas de té, cafeterías donde puedes estar con figuras de anime, o ver anime, y por supuesto comida japonesa y coreana. Nosotros acabamos tomándonos un tentempié en un pequeño garito de sushi, que por ahora ha sido el mejor que he probado hasta ahora, puede que por lo pintoresco o simplemente porque era buenísimo, y además barato.

Pequeño pero genial
   De antemano sabía que por la zona se encontraba otro de los templos de mi lista de "Templos a visitar en Shanghai", el Templo de Wenmiao. En los alrededores del templo hay restaurantes de corte antiguo, con mucha chatarrería del pasado de Shanghai, que los hacen tener un encanto distinto. Budista también, siendo uno de los cuatro más importantes de Shanghai, lo que lo hace particularmente especial es que los Sábados y Domingos por la mañana, los monjes abren las puertas del templo y en los patios interiores se establecen puestos de intercambios de cómics, compra-venta o simplemente de reunión de amantes del manga, o de amigos con una afición en común. Aún no he tenido la oportunidad de verlo con mis propios ojos, pero espero poder ir y conocer este improvisado "Salón del Manga" que tiene lugar cada fin de semana en el templo.

Templo de Wenmiao y alrededores
   Por ahora, esta es una de las calles que más me gustan de Shanghai, por la vida de que mueve en ella, ajena a la gran urbe, la tranquilidad y la inocencia de sus habitantes y porque uno sigue teniendo su corazoncito friki, volviéndose loco al ver figuras de Los Caballeros del Zodíaco a esos precios tan irrisorios. Sin duda volveré más de una vez, puesto que lo mejor que tiene es que no es una calle que salga en las guías o manuales de Shanghai y eso la hace tremendamente especial.

El templo desde otra perspectiva
   Si venís a Shanghai no dudéis en visitarlo, porque aparte de su arquitectura de Shanghai antiguo, este barrio entra dentro de los planes de destrucción de Shanghai moderno, por lo que en unos años no quedará nada de lo que aquí os he mostrado. He de dar las gracias a mi hermano Den por enseñármela y a Dani por ir conmigo dos veces cuando ha estado aquí. ¡Gracias chatos!

¡Pero que bueno estaba!

lunes, 17 de febrero de 2014

Kunshan y el Tinglin Garden

Recordando tiempos pasados he de mencionar las dos semanas que pasé en Kunshan hospedado por mi muy mejor amigo Curtis, en esa “pequeña” ciudad de 3 millones de habitantes que se encuentra entre la mastodóntica urbe Shanghai y la tradicional y turística Suzhou. 


Entrada a Tinglin Garden


 Tras los desastres acontecidos en los capítulos anteriores que podéis comprobar aquí, si os perdísteis alguno, me ví en cierto modo obligado a exiliarme a Kunshan con mi amigo Curtis que me ofreció de buena manera el sofá de su casa mientras conseguía reponer fuerzas y encontrar una salida a una situación un tanto extraña, teniendo que empezar de -1 cuando aún ni siquiera había empezado a adaptarme al país. De hostias iba la cosa, pero yo venía con la jeta endurecida ya de casa.

La vida en Kunshan es un poco bastante diferente a Shanghai. En Shanghai es difícil perderse puesto que a cada dos o tres calles tienes una señal de metro y sólo tienes que ir a la estación de metro más cercana para saber por donde estás y si eres un hacha en cuanto a orientación se refiere te puedes guiar con las placas de las calles, que te indican si van de Norte a Sur o de Este a Oeste. Por contra, en Kunshan, jamás y repito, JAMÁS deberás alejarte de Reimen Avenue, que atraviesa la ciudad entera y es la arteria principal de la que salen el resto de las calles. Si te alejas mucho de esta calle, amigo mío, lo tienes chungo porque las calles son iguales y allí la gente no habla mucho inglés que digamos. Pero claro, todo en esta vida en una aventura y mola meterse por esas callejuelas y perderte un rato, ¡pero no mucho!


Templete en lo alto de la montaña

Kunshan es como otra ciudad cualquiera, lo más destacable de ella es el Tinglin Garden, que es un enorme parque, (porque eso no es un jardín), con zoológico incluido y una gran montaña en el medio. En este paque hay también diferentes atracciones para niños, un lago donde se pueden alquilar barcas e incluso pelotas gigantes donde te metes dentro y te tiran al lago y ¡ale, a corer por el agua un ratico! El día que nosotros fuimos había un montón de gente, además de que el tiempo era muy bueno, soleado y con buena temperatura, algo que apetece cuando sales a dar un paseo por un paraje de este tipo.



Estuvimos en el zoológico que costaba unos 20RMB, y fue un poco un desperdicio de dinero, porque de lo que más tenían eran tigres, y estaban los pobres despatarrados en sus jaulas y entre el calor y las heces de los animales, el hedor del lugar era insoportable, así que no estuvimos allí más de 20 minutos. Después de una larga caminata, visitar un pequeño templo que había allí, porque el parque es bastante grande aunque no lo parezca, nos decidimos a tirarnos al monte y subir hasta lo alto de la montaña a ver qué se cocía por aquellos lares. Al empezar a subir nos metimos por un bosque de bambúes genial,  que provocaba una sensación la mar de agradable, entre la temperature, el vaivén del bambú y el sonido de sus hojas. 


Camnino entre el bambú

Existe un trazado bien definido para subir, asfaltado incluso, pero claro, el que aquí escribe es más bien parte humano parte cabra montesa, así que con mi espíritu aventurero y los gritos de mi colega “¡Tío nos vamos a matar!” En vez de tirar por donde estaba asfaltado y por donde va la gente NORMAL, este tío se metió por el lado contrario de la montaña, donde había una pendiente que pa qué y sin nada que te frenara si te caías, amén de un cartel que ponía algo de prohibido el paso, suelo militar, pero yo ni caso, soy una cabra y tiro por donde me sale de...ejem, eso.



Resulta que en lo alto de la montaña hay un radar militar enorme, aparte de un mirador y un restaurante. El radar estaba custodiado por dos tios con muy malas pulgas, que claro, creo que pocos extranjeros habían visto y pensarían que éramos espías o algo que paso que dábamos siempre buscaban tener una visual sobre nosotros para mantenernos controlados. Nos subimos al mirador y las vistas no estaban nada mal, pero eran mejores desde donde estaba sentada esta parejita, puesto que no había mucho que te tapara la vista y podías contemplar la ciudad de Kunshan casi por completo.

Kunshan

La vuelta fue un poco más normal, ya que bajamos por el camino normal y volvimos a la mítica Beimen Road, donde mi colega vivía antes, pasando de largo de los adivinos que se apostan en los alrededores del parque, algunos más pintorescos que otros, tanto que parecían sacados de películas antiguas chinas. El resto de los días los pasé buscando trabajo durante todo el día, de vez en cuando haciendo entrevistas por Skype, alguna que otra visita a Shanghai, los fines de semana en el Whales Bar donde tocaba todas las noches una banda de la que nos hicimos amigos y eso sí, mucha XBOX y mucho McDonalds, pero fueron realmente como unas vacaciones.


Oteando el horizonte

Al poco tiempo encontré el trabajo en el que estoy ahora mismo y me volví a mudar a la gran urbe, de nuevo al estrés y a las grandes distancias para ir a cualquier lugar, no sin antes echar un poco de menos la tranquilidad, lo pintoresco de Kunshan y las historias que se quedarán en esa “pequeña ciudad” justo a la salida de Shanghai, allí a la derecha.
 

jueves, 2 de enero de 2014

Nochevieja en Shanghai



 Este año me ha tocado vivir la Nochevieja y Año Nuevo en Shanghai, y por supuesto que ha sido diferente, pero fue noche extraña y rara como pocas. Paso a relatar aquí los sucesos acontecidos en esta noche tan particular del año.

   Empezamos por la mañana que llego tarde al trabajo puesto que, cabecita la mía, se me olvida la tarjeta del metro en casa y tengo que volver a por ella, perdiendo 10 minutos entre la ida y la vuelta. Tras eso y siendo un día bastante pesado, salgo antes del trabajo para ir a Jing’An Temple, donde había quedado con mi amigo Curtis y su colega Paul, que venían desde Kunshan para celebrar el año nuevo con nosotros.

   Pasamos por mi casa para cambiarme porque ya a las 18.30 habíamos quedado con Gabi para cenar. Locura en el metro, la gente saltando unos encima de otros para meterse en el metro pero por fin llegamos a People’s Square. De allí “intentamos” movernos hasta el Saizeriya de Nanjing Road y digo intentamos porque jamás había visto esa calle tan abarrotada. Increíble, es que daba miedo, sólo se veía una marea de cabezas miraras hacia donde miraras. Llegamos al restaurante en cuestión y obviamente era imposible comer allí, porque era día 31, la hora de la cena, al día siguiente era festivo y lo más importante, había una cola de 2 horas y media. Así que con todo el dolor de mi corazón acabamos cenando en McDonalds. Sí, la cena de Fin de Año ha sido en un McDonalds, pero es que eso era una auténtica odisea.

   Estuvimos esperando a mi compi de piso para que cenara allí y ya reunirnos con ellos. Tardaron mucho por toda la gente que había y cuando todos nos fuimos cada uno cogió para un sitio. Mientras me despedía de mi amigo le dí el móvil a Gabi para que llamara a otro amigo más, y la perdí de vista 5 segundos y ya no la volví a encontrar. Me encontraba en la que creo que esa noche era la calle más transitada del mundo, sin móvil y sin manera de encontrar a mis amigos. Me fuí hasta el principio de Nanjing Road, a donde se suponía que nos dirigíamos y al intentar acceder al paso subterráneo que conecta con People’s Square me encontré con algo que sólo con este vídeo es entendible.


 


   Lo único que se me ocurrió fue pedirle a una pareja que había al lado mía que si me dejaba llamar a mis amigos. No sé si fue mi cara de perdido o mi increíble manera de comunicarme en chino señalando mi móvil y diciéndole péngyou (amigo), pero el muchacho me dejó llamar a mis amigos, que no sabían ni donde estaban. Luego de esperarlos un rato tuve que llamar de nuevo, menos mal que encontré otros chicos, estos europeos que me volvieron a dejar el móvil (menos mal que me sé mi número) y quedé con ellos en un sitio concreto para recuperar mi móvil

Nos fuimos caminando hasta el Bund para ver los fuegos artificiales. Calles abarrotadas, la gente andando y algunos corriendo por la carretera, digno de verse. Me vais a tener que perdonar pero es que esa noche mi móvil normal estaba sin batería y la cámara no la llevé, así que solo tengo 2 o 3 fotos. Llegados al bund, donde todo estaba colapsado, el ejército por todos lados para evitar cualquier percance, lo que daba un toque un poco siniestro a la celebración, pero todo sea dicho y sin faltar al respeto, el ejército chino parece de chiste. Aparte de las diferentes alturas, los soldados no sabían formar, se tropezaban unos con otros, no se mantenían en sus puestos... En lugar de un ejército parecía que habían cogido a unos cuantos y les habían puesto uniforme. Un poco extraño todo.




Estando allí, un colega de los que venía con nosotros necesitaba ir al servicio urgentemente, así que yo, como también tenía que ir, me decidí a acompañarle. Craso error. Hete aquí mi segunda temporada de LOST. Nos pusimos a buscar McDonalds, KFC, Burger King, o cualquier bar o callejuela para ir al servicio pero nada. Nuestros amigos nos llamaron y dijeron que había un servicio cerca de donde estabamos antes, así que a desandar lo andado que no era poco. La gente empezó a correr, porque al parecer estaban cerrando las calles y nosotros seguimos el nuevo lema de “¡Si corre el chino voy yo detrás! Llegamos donde supuestamente estaban nuestros amigos y resultaba que se habían cambiado de lugar. Habían subido al paseo donde estaba todo el mundo y allá que fuimos nosotros.

Eran las 11.20 y dijimos, “Tenemos tiempo”. Subimos al paseo, sin poder llamarlos porque las líneas estaban inoperativas, tratando de buscarlos, entre la marabunta de gente. Llamábamos cuando podíamos a Renny, y nos movíamos de aquí para allá sin resultado alguno. Eran las 11:40 y nos empezamos a poner nerviosos. Volvíamos a llamar pero ellos o por pereza o por imposibilidad no salían a buscarnos, y cada vez más gente en el paseo. 11.48 y ni rastro de nuestros amigos, sin poder llamarlos, así que decidimos situarnos en un lugar estratégico y un poco peligroso para ver los dichosos fuegos, mientras decíamos, “Tío, esta será una historia para contar a tus nietos, de cómo viviste un fin de año en Shanghai con alguien que acababas de conocer esa misma noche mientras andabas perdido”

La mejor parte vino con los fuegos artificiales. No por los fuegos, que no estuvieron mal, sino por la marea de pantallas de móviles, tablets, phablets e incluso de ORDENADORES. Sí señores, ordenadores. Esta gente no vive el momento, prefiere capturarlo. Y yo, como buen nuevo chino, quise capturar ese momento, porque por mucho que lo explique, sólo con esa imagen se entendería. En el cielo los fuegos. En el paseo sólo pantallas relucientes. Sólo en China.

Tras todo este periplo conseguimos quedar con nuestros amigos y fuimos al Muse 1, cerca del Bund, donde tuvimos algún problema con unos estúpidos franceses que decían que había que ser duro en Shanghai para sobrevivir, pero bien que los mandaron al carajo los de seguridad. El resto de la noche fue pegando botes, evitando chinos borrachos y pasándolo bien. Lo que quedó fue intentar volver a casa andando, porque los taxis pedían unos 150 yuanes, sin importar la dirección, por lo que esperamos un poco hasta que abrió el metro y nos fuimos a casa, demasiado cansados para cualquier cosa. 

Como resumen de la noche, está comprobado que siempre hay aventuras allá donde no te lo esperas y como consejo diré: ¡NUNCA SUELTES TU MÓVIL EN CHINA!

¡Feliz Año a todos y nos leemos en breve!

jueves, 26 de diciembre de 2013

Lo que dió de sí el 2013

  
Se va acabando el año y creo que va siendo hora de hacer un poco de repaso de lo que ha sido este año, que a pesar de que empezó bastante tranquilo ha sido de lejos el año en el que más cambios he experimentado.

Jing'An Park

   La primera parte del año fue bastante tranquila, rutinaria más bien. Trabajar, ir a Almonte/Valverde algún que otro finde, entre semana estar entre mi piso y el de mi chica en ese momento. Una vida, que lejos parecía acabar pronto. Pero los cambios empezaron en Mayo, cuando el 17 de Mayo, Xiao, mi chica por aquel entonces se marchó a Alemania dejándome compuesto, sin novia presente y con otra gata más, más loca si cabe que la que ya tenía. Creo que eso fue el empujón definitivo.

   Llevaba ya mucho dándole vueltas a la idea de marcharme de España, desde antes de la dichosa crisis. Lo intenté todo, Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, a pesar de que no me gustara la idea... Pero fue a partir de verano cuando los cambios empezaron a coger una velocidad de vértigo. Para empezar, en mi tercer día de vacaciones de verano tuve un percance en un dedo del pie que me mantuvo casi sin poder andar durante dos semanas, puesto que los médicos me soltaban rapapolvos cada vez que me ponía a andar sin dejar que se curase mi dedito.

Hong Kong

   En esos días leyendo 1984, Los cantos de Hyperión y algunos que otros libros, seguía en mis trece de coger la maleta e irme. Y es entonces cuando me contactaron desde China para irme de Au Pair y allá que me fuí en Septiembre. Como algunos sabéis, la historia que va desde Septiembre en adelante se relata en este blog con más o menos detalles, así que no me extenderé demasiado.


Zehru Temple
  
   Si tuviera que resumir en una sola palabra este año, esa sería sin duda SUPERACIÓN. Desde el día en que llegué a China, sin dejar de recordar lo anterior que tuve que pasar y lo que dejé atras, ha sido un no parar de luchar, de aguantar, de no parar, de atarse los machos y tirar p'alante. Porque aunque suene de friki, que gran razón tenía Alfred cuando le dijo a Bruce: "¿Por que nos caemos señor Wayne? Para aprender a LEVANTARNOS". Y eso es lo que hago todos os días. Aprender, superarme, tratar de ser mejor persona...todo eso es lo que me ha dado este año.


El Buda de Jade (prohibido hacer fotos xD)


  Eso no es lo único. Amigos. Montones, tantos que no me da tiempo a quedar con todos y se enfadan conmigo. Desde Gabi, Simone, Curtis, Autumn, pasando por los Sergios, Óscar, Nate, Eric y tantos que no me caben aquí, y de los que me siento orgulloso de ser amigo. Y por supuesto, Aventuras por doquier que parece que aunque están un poco paradas, ya le tengo echado el ojo a dos pueblecitos cercanos que aunque se llega en metro seguro que ¡alguna aventura me espera por ahí!


Aquí el Primo secreto del Mono en Hong Kong, o FranPerea 2


   Este año 2014 espero que este lleno de cambios, porque ahora si no tengo este tipo de cambos creo que me aburriré bastante. Por lo pronto estoy montando algo con un colega por aquí, nada extraño, pero que si sale bien puede ser una cosa bastante interesante en Shanghai. Por lo demás sólo deseo un trabajo mejor que me permita viajar y más dinero...Pero lo que de verdad deseo es que a mi familia le vaya mejor este año que ahora se nos viene encima que el que ha pasado. Sólo eso deseo, tampoco es tan difícil. Que los proyectos que han empezado en mi familia salgan adelante y que de una vez empecemos a remontar todos el vuelo que ya nos va tocando!!!

  
   Me mudé a China, estuve al lado de la estatua de Bruce Lee en Hong Kong, vivo en Shanghai, tengo amigos que cada uno vale un millón, tanto en China como en España...A pesar de todo, estoy feliz con mi vida.

   Cuando acaben las navidades prometo publicar periódicamente aunque tenga que dormir poco.




   ¡Besos y abrazos para todos!


PD: Siempre que quiero escribir tengo las ideas muy claras en la cabeza pero luego quiero plasmarlo todo a la vez, y sale este batiburrillo. Creo que debo aprender a escribir mejor, o al menos poner en orden mis ideas.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Visita exprés a Hong Kong


   La semana había sido bastante tranquila, el Jueves llegaba por fin mi nuevo visado, algo que estaba deseando para poder tener algo de estabilidad y tranquilidad en cuanto al tema del visado. Pero se ve que no, que aún no era tiempo de tranquilidad y en el momento de llegar el visado me dicen que he de salir del país, antes del martes y estábamos a Jueves. A eso se llama relax. Así que me veo de nuevo estresado al máximo sacando billete para el sábado, no sin que antes la tarjeta no me dejara comprar el billete y tuviera que pedir ayuda para comprar el billete, planeando sobre la marcha un viaje de UN día a Hong Kong.

El maestro rodeado de piltrafillas

   Llegué a eso de las 9.40 al nuevo aeropuerto de Bao'an en Shenzhen, y tuve que coger el metro hasta llegar a Luo Hu, para poder pasar la frontera y "salir del país", para que mi visado nuevo empezara a ser válido. En Hong Kong estaba mi amigo Curtis, esperando a que le hicieran el visado y había quedado allí con él. Antes de pasar a Hong Kong conocí a dos españoles, Julio y Luis que viven aquí en Shanghai y de no ser por ellos, creo que me hubiera perdido, así que ¡gracias!

Avenida de las Estrellas






   Nada más pasar la frontera me quedo sin línea, puesto que en  Hong Kong no son válidos los móviles chinos, y allá que me fui a buscar un centro comercial con wifi para poder quedar con mi colega que estaba ya harto de esperar. Consegimos quedar en la estatua de Bruce Lee y por el camino conocí a un noruego super perdido que me llevé conmigo hasta la Avenida de las Estrellas. Al salir por las escaleras a la Avenida de las estrellas, la vista era espectacular, al otro lado, la ciudad antigua de Hong Kong, ese es el skyline tan famoso de todas las fotos. Sin pensármelo dos veces fui a buscar la estatua de Bruce Lee y a mi colega que por allí rondaba.

Típica foto de la estatua de Bruce Lee
De camino a la parte antigua en Ferry

    Después de hacer las pertinentes fotos del maestro nos fuimos a buscar algo de comer, pero fue imposible puesto que estaban todos los fast (¿o fat?) food hasta las trancas, así que decidimos cogernos el ferry y atravesar la bahía de camino a la isla antigua,dejando Kowloon detrás, la que llaman parte oscura de Hong Kong. Cuando llegamos nos fuimos directos a Mcdonald's, porque teníamos pensado subir en el Peak Tram, para observar todo el paisaje y comernos allí algo, pero tuvimos que dejarlo por imposible, ya que la cola para los tickets ¡era de 3 horas! Así que a pesar de intentar coger un taxi o autobús, acabamos dándonos por vencidos y nos fuimos a visitar el parque de Hong Kong, donde también se encuentra la Iglesia Episcopal de ST. John, cosa que se te hace rara por estos lares, ver a chinos dando misa...
























   Bromas aparte nos pusimos a recorrer la ciudad de un lado a otro. Primero nos cogimos el "transportator", unas escaleras con las que evitas las cuestas que hay en las calles, que son unas cuantas, porque todo hay que decirlo, la antigua Hong Kong está enclavada en las montañas y hay cuestas por todos lados,vamos que es una ciudad para ponerse en forma.

Vaya vistas deben tener,¿eh?
 Al llegar arriba del todo nos dispusimos a bajar y disfrutar del ambiente nocturno de Hong Kong. Porque esta ciudad no sólo puede ser Hong Kong, puede ser Londres, San Francisco, Shanghai, Nueva York, Paris, Tokyo... Es la perfecta combinación entre lo occidental y lo oriental, cogiendo lo mejor de cada lugar, creando algo único.


                                  


  
Yorkshire Pudding en Hong Kong
   Lo que más te sorprende en un principio es ver a los chinos hablando en un perfecto inglés británico, incluso entre ellos, pero es que es su idioma oficial, junto con el cantonés, que aunque es más difícil que el chino mandarín, resulta un idioma muy cantarín y agradable al oído. Además, es una ciudad donde no oyes las bocinas a cada momento, como sucede en Shanghai, nadie escupe en la calle, a gente tiene educación, piden perdón, el metro está limpio...Es como si dijeras que Hong Kong es China evolucionada, dentro de 50 o 100 años, pero eso es mi opinión. Y por otro lado, y no me cansaré de repetirlo, ¡LAS MUJERES! Creo que, sin duda, es el lugar donde más mujeres preciosas me he encontrado hasta ahora. Es que era difícil ver a una mujer que no dijeras, ¡joder que preciosidad! Perdonad por este inciso, pero si vais a Hong Kong me entenderéis, en serio.

Turisteando entre neones
   Después de esta salida de tono, ya nos volvimos a Kowloon a ver el espectáculo de luces que hacen con el skyline de la ciudad antigua, bastante chulo, por cierto. Últimas fotos a la estatua de Bruce Lee y de vuelta que había que cruzas aún la frontera e iba con la hora pegada en los talones. Como esto es una aventura y siempre tiene que haber algo de emoción, cogí el último metro que había, el último autobús al aeropuerto y una vez allí, con el estómago gritando por comida, me vi salvado de nuevo, cómo no. por mi a veces amado pero siempre odiado Mcdonald's. Una vez acabada la cena, vi que la gente se iba quedando grogui en las mesas, en los sillones del sitio, así que como dicen aquello de "Si vas a Roma, haz lo que los romanos" (palabras de mi colega portugués), me recoloqué como pude y me eché una siestecita en el sofá del Mcdonald's del aeropuerto nuevo de Shenzhen con más frío que siete viejas.

Skyline de hong Kong nocturno
   Abandoné Hong Kong, de camino a Shenzhen y de vuelta a Shanghai, pero ahora tenía un nuevo amor. Shanghai no será lo mismo, porque me he enamorado perdidamente de esa antigua colonia británica al sur de China, ahí donde una vez hubo tantos fumaderos de opio como panaderías, donde hay sitios que aúnla vida pasa en blanco y negro, donde Oriente y Occidende se encontraron hace ya tanto que nadie sabe distinguir la línea que los divide, donde te puedes sentir en China y Europa a la vez...

Bruce Lee

   En definitiva, esa ciudad que ahora ronda en mis sueños,aunque sólo haya sido por una noche... 

     

domingo, 3 de noviembre de 2013

Hora de Aventuras

   Sentado aquí delante de mi ordenador medio escacharrao, escuchando un fandango de Camarón, con mil páginas abiertas de búsqueda de pisos y cien cosas más, me he parado un momento, he respirado y he hecho balance de todo lo que me ha pasado en estos dos meses que llevo en China, ya que exactamente mañana hace 2 meses que llegué aquí.

   Dicen que los comienzos son duros, y que ni los gitanos quieren un buen comienzo porque es de mal agüero, pero yo comencé aquí bastante mal y ahora que veo eso más lejos puedo al menos respirar algo para poder seguir. Yo llegué aquí el día 4 de Septiembre como Au Pair, con una maleta llena de ilusiones y de ropa, obviamente. Supuestamente, lo que tenía que hacer en la familia que me acogía era ayudar de vez en cuando al niño de la familia con los deberes, jugar con él, enseñarle inglés y hacerme su amigo, vamos, lo típico. Pero hete aquí, que según la agencia que me trajo a China, esta familia era "especial", que eran muy ricos y tal. Poco después descubrí el significado de ese "especial": carajotes con dinero. Vaya panda de zumbaos que eran, desde la madre a los asistentes pasando por el niño, que era un cabrito pero de los de marca mayor.Con ellos llegué a arrepentirme de haber venido a China, estuve a punto de abandonar, pero no, tenía mucho que ganar quedándome aquí y nada que perder.

   Llegó el día que no aguanté más la situación en la dichosa casa y empaqué mis bártulos y me largué de allí en el primer bus de la mañana. Afortunadamente, en el mes que llevaba en Shanghai conocí a buena gente que me echó un cable y sobre todo al antiguo Au Pair de la susodicha familia del demonio, un simpático y loco inglés llamado Curtis, que me ofreció su casa hasta que pudiera buscarme algo mejor, un trabajo, lo que fuera. Con mi vida metida en una maleta con dos ruedas rotas cogí un tren dejando atrás Shanghai y las malas experiencias de ahí y me aventuré hacia Kunshan, la ciudad vecina a Shanghai, que a pesar de tener "sólo" 3 millones de habitantes, maneja el mismo dinero que Shanghai, puesto que es ahí donde estan todas las fábricas de la zona. Ya estuve en Kunshan la semana anterior a mi "escapada", pero esta vez iba cargando mi macuto destartalado y dispuesto a empezar otra vez la aventura, o al menos desde una perspectiva diferente.

   Estuve en casa de mi gran amigo Curtis dos semanas, que han sido de lo mejorcito de China, por ahora. Kunshan es una ciudad pequeña donde apenas hay extranjeros, así que como dicen por ahí eramos los reyes del mambo, de hecho, pocas eran las veces que pagábamos la bebida cuando salíamos por las noches, a lo que mi colega gritaba a cada 10 minutos "FREE BEER!!!". Increíble. Yo por las mañanas me dedicaba a enviar currículums y más currículums, hacer entrevistas por Skype, mirar por todos lados, preguntar, informarme sobre trabajos, estar a punto de irme a Taiyuan, una de las ciudades más contaminadas de China y que se encuentra a unos 1.700 km de Shanghai, o a Chongqing, al sur y a otra pechá de km de Shanghai, lo único que conocía. Fue un proceso tedioso pero que dio algunos frutos.

   Hice una entrevista con una empresa de traducción, que en un principio pensé que no me volverían a llamar, pero me hicieron volver a Shanghai para decirme: "Empiezas el Lunes". Un primer paso ya estaba dado. Las cosas empezaban a marchar, así que de nuevo, con mi maleta con dos ruedas rotas, que al llegar a Shanghai fueron las cuatro y tuve que arrastrar la maleta hasta casa de unos amigos españoles que me acogen ahora mientras busco piso, porque sí, aquí nada es fácil y aunque tenga trabajo, lo del piso es otra historia. Estoy ahora en busca y captura de un piso, he visto ya algunos, en los que vivían unas 15 personas, otros que vivían 7 y es posible que pronto acabe por vivir cerca de Jing'An Temple, lo que no está nada mal, teniendo en cuenta que trabajo en la quinta puñeta.

   Es ahora cuando realmente estoy descubriendo Shanghai, conociendo a gente que merece la pena, viviendo una vida real, es ahora cuando me doy cuenta de que en realidad, Shanghai es una ciudad interesante, y que al menos echaré unos cuantos ratillos pateándome estas calles.

   Por ahora, estas son mis aventuras, porque esto es una GRAN aventura, que sólo acaba de empezar y que a pesar de todas las cosas malas y todas las buenas, que muchas no cuento aquí, estoy deseando ver como sigue, porque sé que va a ser increíble. Si éstos son los comienzos, veremos a ver que hay más adelante. ¡¡¡ Deseoso estoy de ver ocurre!!!!!