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jueves, 2 de enero de 2014

Nochevieja en Shanghai



 Este año me ha tocado vivir la Nochevieja y Año Nuevo en Shanghai, y por supuesto que ha sido diferente, pero fue noche extraña y rara como pocas. Paso a relatar aquí los sucesos acontecidos en esta noche tan particular del año.

   Empezamos por la mañana que llego tarde al trabajo puesto que, cabecita la mía, se me olvida la tarjeta del metro en casa y tengo que volver a por ella, perdiendo 10 minutos entre la ida y la vuelta. Tras eso y siendo un día bastante pesado, salgo antes del trabajo para ir a Jing’An Temple, donde había quedado con mi amigo Curtis y su colega Paul, que venían desde Kunshan para celebrar el año nuevo con nosotros.

   Pasamos por mi casa para cambiarme porque ya a las 18.30 habíamos quedado con Gabi para cenar. Locura en el metro, la gente saltando unos encima de otros para meterse en el metro pero por fin llegamos a People’s Square. De allí “intentamos” movernos hasta el Saizeriya de Nanjing Road y digo intentamos porque jamás había visto esa calle tan abarrotada. Increíble, es que daba miedo, sólo se veía una marea de cabezas miraras hacia donde miraras. Llegamos al restaurante en cuestión y obviamente era imposible comer allí, porque era día 31, la hora de la cena, al día siguiente era festivo y lo más importante, había una cola de 2 horas y media. Así que con todo el dolor de mi corazón acabamos cenando en McDonalds. Sí, la cena de Fin de Año ha sido en un McDonalds, pero es que eso era una auténtica odisea.

   Estuvimos esperando a mi compi de piso para que cenara allí y ya reunirnos con ellos. Tardaron mucho por toda la gente que había y cuando todos nos fuimos cada uno cogió para un sitio. Mientras me despedía de mi amigo le dí el móvil a Gabi para que llamara a otro amigo más, y la perdí de vista 5 segundos y ya no la volví a encontrar. Me encontraba en la que creo que esa noche era la calle más transitada del mundo, sin móvil y sin manera de encontrar a mis amigos. Me fuí hasta el principio de Nanjing Road, a donde se suponía que nos dirigíamos y al intentar acceder al paso subterráneo que conecta con People’s Square me encontré con algo que sólo con este vídeo es entendible.


 


   Lo único que se me ocurrió fue pedirle a una pareja que había al lado mía que si me dejaba llamar a mis amigos. No sé si fue mi cara de perdido o mi increíble manera de comunicarme en chino señalando mi móvil y diciéndole péngyou (amigo), pero el muchacho me dejó llamar a mis amigos, que no sabían ni donde estaban. Luego de esperarlos un rato tuve que llamar de nuevo, menos mal que encontré otros chicos, estos europeos que me volvieron a dejar el móvil (menos mal que me sé mi número) y quedé con ellos en un sitio concreto para recuperar mi móvil

Nos fuimos caminando hasta el Bund para ver los fuegos artificiales. Calles abarrotadas, la gente andando y algunos corriendo por la carretera, digno de verse. Me vais a tener que perdonar pero es que esa noche mi móvil normal estaba sin batería y la cámara no la llevé, así que solo tengo 2 o 3 fotos. Llegados al bund, donde todo estaba colapsado, el ejército por todos lados para evitar cualquier percance, lo que daba un toque un poco siniestro a la celebración, pero todo sea dicho y sin faltar al respeto, el ejército chino parece de chiste. Aparte de las diferentes alturas, los soldados no sabían formar, se tropezaban unos con otros, no se mantenían en sus puestos... En lugar de un ejército parecía que habían cogido a unos cuantos y les habían puesto uniforme. Un poco extraño todo.




Estando allí, un colega de los que venía con nosotros necesitaba ir al servicio urgentemente, así que yo, como también tenía que ir, me decidí a acompañarle. Craso error. Hete aquí mi segunda temporada de LOST. Nos pusimos a buscar McDonalds, KFC, Burger King, o cualquier bar o callejuela para ir al servicio pero nada. Nuestros amigos nos llamaron y dijeron que había un servicio cerca de donde estabamos antes, así que a desandar lo andado que no era poco. La gente empezó a correr, porque al parecer estaban cerrando las calles y nosotros seguimos el nuevo lema de “¡Si corre el chino voy yo detrás! Llegamos donde supuestamente estaban nuestros amigos y resultaba que se habían cambiado de lugar. Habían subido al paseo donde estaba todo el mundo y allá que fuimos nosotros.

Eran las 11.20 y dijimos, “Tenemos tiempo”. Subimos al paseo, sin poder llamarlos porque las líneas estaban inoperativas, tratando de buscarlos, entre la marabunta de gente. Llamábamos cuando podíamos a Renny, y nos movíamos de aquí para allá sin resultado alguno. Eran las 11:40 y nos empezamos a poner nerviosos. Volvíamos a llamar pero ellos o por pereza o por imposibilidad no salían a buscarnos, y cada vez más gente en el paseo. 11.48 y ni rastro de nuestros amigos, sin poder llamarlos, así que decidimos situarnos en un lugar estratégico y un poco peligroso para ver los dichosos fuegos, mientras decíamos, “Tío, esta será una historia para contar a tus nietos, de cómo viviste un fin de año en Shanghai con alguien que acababas de conocer esa misma noche mientras andabas perdido”

La mejor parte vino con los fuegos artificiales. No por los fuegos, que no estuvieron mal, sino por la marea de pantallas de móviles, tablets, phablets e incluso de ORDENADORES. Sí señores, ordenadores. Esta gente no vive el momento, prefiere capturarlo. Y yo, como buen nuevo chino, quise capturar ese momento, porque por mucho que lo explique, sólo con esa imagen se entendería. En el cielo los fuegos. En el paseo sólo pantallas relucientes. Sólo en China.

Tras todo este periplo conseguimos quedar con nuestros amigos y fuimos al Muse 1, cerca del Bund, donde tuvimos algún problema con unos estúpidos franceses que decían que había que ser duro en Shanghai para sobrevivir, pero bien que los mandaron al carajo los de seguridad. El resto de la noche fue pegando botes, evitando chinos borrachos y pasándolo bien. Lo que quedó fue intentar volver a casa andando, porque los taxis pedían unos 150 yuanes, sin importar la dirección, por lo que esperamos un poco hasta que abrió el metro y nos fuimos a casa, demasiado cansados para cualquier cosa. 

Como resumen de la noche, está comprobado que siempre hay aventuras allá donde no te lo esperas y como consejo diré: ¡NUNCA SUELTES TU MÓVIL EN CHINA!

¡Feliz Año a todos y nos leemos en breve!

jueves, 26 de diciembre de 2013

Lo que dió de sí el 2013

  
Se va acabando el año y creo que va siendo hora de hacer un poco de repaso de lo que ha sido este año, que a pesar de que empezó bastante tranquilo ha sido de lejos el año en el que más cambios he experimentado.

Jing'An Park

   La primera parte del año fue bastante tranquila, rutinaria más bien. Trabajar, ir a Almonte/Valverde algún que otro finde, entre semana estar entre mi piso y el de mi chica en ese momento. Una vida, que lejos parecía acabar pronto. Pero los cambios empezaron en Mayo, cuando el 17 de Mayo, Xiao, mi chica por aquel entonces se marchó a Alemania dejándome compuesto, sin novia presente y con otra gata más, más loca si cabe que la que ya tenía. Creo que eso fue el empujón definitivo.

   Llevaba ya mucho dándole vueltas a la idea de marcharme de España, desde antes de la dichosa crisis. Lo intenté todo, Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, a pesar de que no me gustara la idea... Pero fue a partir de verano cuando los cambios empezaron a coger una velocidad de vértigo. Para empezar, en mi tercer día de vacaciones de verano tuve un percance en un dedo del pie que me mantuvo casi sin poder andar durante dos semanas, puesto que los médicos me soltaban rapapolvos cada vez que me ponía a andar sin dejar que se curase mi dedito.

Hong Kong

   En esos días leyendo 1984, Los cantos de Hyperión y algunos que otros libros, seguía en mis trece de coger la maleta e irme. Y es entonces cuando me contactaron desde China para irme de Au Pair y allá que me fuí en Septiembre. Como algunos sabéis, la historia que va desde Septiembre en adelante se relata en este blog con más o menos detalles, así que no me extenderé demasiado.


Zehru Temple
  
   Si tuviera que resumir en una sola palabra este año, esa sería sin duda SUPERACIÓN. Desde el día en que llegué a China, sin dejar de recordar lo anterior que tuve que pasar y lo que dejé atras, ha sido un no parar de luchar, de aguantar, de no parar, de atarse los machos y tirar p'alante. Porque aunque suene de friki, que gran razón tenía Alfred cuando le dijo a Bruce: "¿Por que nos caemos señor Wayne? Para aprender a LEVANTARNOS". Y eso es lo que hago todos os días. Aprender, superarme, tratar de ser mejor persona...todo eso es lo que me ha dado este año.


El Buda de Jade (prohibido hacer fotos xD)


  Eso no es lo único. Amigos. Montones, tantos que no me da tiempo a quedar con todos y se enfadan conmigo. Desde Gabi, Simone, Curtis, Autumn, pasando por los Sergios, Óscar, Nate, Eric y tantos que no me caben aquí, y de los que me siento orgulloso de ser amigo. Y por supuesto, Aventuras por doquier que parece que aunque están un poco paradas, ya le tengo echado el ojo a dos pueblecitos cercanos que aunque se llega en metro seguro que ¡alguna aventura me espera por ahí!


Aquí el Primo secreto del Mono en Hong Kong, o FranPerea 2


   Este año 2014 espero que este lleno de cambios, porque ahora si no tengo este tipo de cambos creo que me aburriré bastante. Por lo pronto estoy montando algo con un colega por aquí, nada extraño, pero que si sale bien puede ser una cosa bastante interesante en Shanghai. Por lo demás sólo deseo un trabajo mejor que me permita viajar y más dinero...Pero lo que de verdad deseo es que a mi familia le vaya mejor este año que ahora se nos viene encima que el que ha pasado. Sólo eso deseo, tampoco es tan difícil. Que los proyectos que han empezado en mi familia salgan adelante y que de una vez empecemos a remontar todos el vuelo que ya nos va tocando!!!

  
   Me mudé a China, estuve al lado de la estatua de Bruce Lee en Hong Kong, vivo en Shanghai, tengo amigos que cada uno vale un millón, tanto en China como en España...A pesar de todo, estoy feliz con mi vida.

   Cuando acaben las navidades prometo publicar periódicamente aunque tenga que dormir poco.




   ¡Besos y abrazos para todos!


PD: Siempre que quiero escribir tengo las ideas muy claras en la cabeza pero luego quiero plasmarlo todo a la vez, y sale este batiburrillo. Creo que debo aprender a escribir mejor, o al menos poner en orden mis ideas.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Mantecados

   Desde siempre la Navidad es una época para estar con la familia, echar de menos a los que no están, recibir regalos, hartarse de comer...Las cosas típicas. Llevo casi tres años sin pasar unas navidades con la familia en condiciones, estos dos últimos años fueron por temas laborales, y este año porque estoy en China. Hoy he recibido un paquete desde España, mi Navidad en caja gracias a mi familia. Me ha hecho muchísima ilusión todo lo que venía dentro, incluso la forma en la que todo estaba envuelto, porque sólo he tenido que imaginármelos metiendo las cosas y envolviendolo todo en plástico.
 

Trabajito que me costó sacarlo todo


   Una de las cosas envueltas era una bolsita de mantecados, cómo no de canela y limón, y de la marca que compraban mis abuelos. He abierto uno mientras hablaba con mi madre y el olor que desprendía ha sido como volver a casa de mis abuelos hará unos 4 años. Desde que tengo memoria, mi abuela cogía la caja esa enorme que ella tenía de mantecados y quitaba todos los de canela para dármelos luego a mí, mientras que mi abuelo se intentaba comer alguno cuando ella no miraba.



Mi favorito, mantecado de canela

   Puede que ellos hace tiempo que no estén, pero yo sé que a cada mantecado que me coma le pondré un recuerdo de aquellas navidades en la Carioca, con mi abuelo intentando hacerle a mi hermana el carnet del Real Madrid, mi abuela con el "niño ve a la cocina y en el cubo rojo está el pan, tráetelo pacá", mi madre y mis tias venga a poner comida, mi padre y ms tíos por otro lado con las gambas y demás...Son buenos recuerdos, que me traen estos mantecados. El estar sentado al lado de mi abuela y que me pasara uno por debajo de la mesa como el que pasa droga y con esa cara de pilla que ponía. Es que me acuerdo y no puedo dejar de sonreír.


   Pero no sólo de mis abuelos me acuerdo en Navidad, sino de toda mi familia, de mis primos, mis tíos, esas juergas flamencas que se marcan nada más acabar la cena de Navidad en mi casa o en casa de mi tío Paco (el titi paco), esos ratillos en el sofá todos alrededor de la candelita contando tonterías...Son cosas de las que uno se acuerda en Navidad y que echa así como que de menos estando lejos.


   Y por supuesto,por último pero no menos importante me acuerdo mucho de mis padres y mis hermanas. Porque la Navidad siempre empezaba con los adornos para el puente del 6 de Diciembre, luego el cumpleaños de mi madre, irnos a Valverde a pasar las fiestas, Nochebuena, el cumple de Gloria, Noche Vieja, y por supuesto, la Noche de Reyes, donde mi maravillosa hermana Lucía, nos despertaba a las 6 de la mañana para ver los regalos de Reyes y luego a acostarse otra vez (en realidad eso lo intentábamos pero era imposible con Lucía por ahí en medio)... Las cosas de las que se acuerda uno aquí, ¿eh? Ya me gustaría pasarlas con ellos, pero la vida toma unos caminos a veces que nos alejan de nuestros seres queridos, pero que jamás los perdemos de vista.

   Bueno, hoy era un post cortito, porque me acordé de todo esto mientras comía mantecados. Así que me voy a seguir comiendo mantecados que ya he abierto 5 y ¡he dejado el sexto a la mitad!


   Felices fiestas a todos!

lunes, 2 de diciembre de 2013

Visita exprés a Hong Kong


   La semana había sido bastante tranquila, el Jueves llegaba por fin mi nuevo visado, algo que estaba deseando para poder tener algo de estabilidad y tranquilidad en cuanto al tema del visado. Pero se ve que no, que aún no era tiempo de tranquilidad y en el momento de llegar el visado me dicen que he de salir del país, antes del martes y estábamos a Jueves. A eso se llama relax. Así que me veo de nuevo estresado al máximo sacando billete para el sábado, no sin que antes la tarjeta no me dejara comprar el billete y tuviera que pedir ayuda para comprar el billete, planeando sobre la marcha un viaje de UN día a Hong Kong.

El maestro rodeado de piltrafillas

   Llegué a eso de las 9.40 al nuevo aeropuerto de Bao'an en Shenzhen, y tuve que coger el metro hasta llegar a Luo Hu, para poder pasar la frontera y "salir del país", para que mi visado nuevo empezara a ser válido. En Hong Kong estaba mi amigo Curtis, esperando a que le hicieran el visado y había quedado allí con él. Antes de pasar a Hong Kong conocí a dos españoles, Julio y Luis que viven aquí en Shanghai y de no ser por ellos, creo que me hubiera perdido, así que ¡gracias!

Avenida de las Estrellas






   Nada más pasar la frontera me quedo sin línea, puesto que en  Hong Kong no son válidos los móviles chinos, y allá que me fui a buscar un centro comercial con wifi para poder quedar con mi colega que estaba ya harto de esperar. Consegimos quedar en la estatua de Bruce Lee y por el camino conocí a un noruego super perdido que me llevé conmigo hasta la Avenida de las Estrellas. Al salir por las escaleras a la Avenida de las estrellas, la vista era espectacular, al otro lado, la ciudad antigua de Hong Kong, ese es el skyline tan famoso de todas las fotos. Sin pensármelo dos veces fui a buscar la estatua de Bruce Lee y a mi colega que por allí rondaba.

Típica foto de la estatua de Bruce Lee
De camino a la parte antigua en Ferry

    Después de hacer las pertinentes fotos del maestro nos fuimos a buscar algo de comer, pero fue imposible puesto que estaban todos los fast (¿o fat?) food hasta las trancas, así que decidimos cogernos el ferry y atravesar la bahía de camino a la isla antigua,dejando Kowloon detrás, la que llaman parte oscura de Hong Kong. Cuando llegamos nos fuimos directos a Mcdonald's, porque teníamos pensado subir en el Peak Tram, para observar todo el paisaje y comernos allí algo, pero tuvimos que dejarlo por imposible, ya que la cola para los tickets ¡era de 3 horas! Así que a pesar de intentar coger un taxi o autobús, acabamos dándonos por vencidos y nos fuimos a visitar el parque de Hong Kong, donde también se encuentra la Iglesia Episcopal de ST. John, cosa que se te hace rara por estos lares, ver a chinos dando misa...
























   Bromas aparte nos pusimos a recorrer la ciudad de un lado a otro. Primero nos cogimos el "transportator", unas escaleras con las que evitas las cuestas que hay en las calles, que son unas cuantas, porque todo hay que decirlo, la antigua Hong Kong está enclavada en las montañas y hay cuestas por todos lados,vamos que es una ciudad para ponerse en forma.

Vaya vistas deben tener,¿eh?
 Al llegar arriba del todo nos dispusimos a bajar y disfrutar del ambiente nocturno de Hong Kong. Porque esta ciudad no sólo puede ser Hong Kong, puede ser Londres, San Francisco, Shanghai, Nueva York, Paris, Tokyo... Es la perfecta combinación entre lo occidental y lo oriental, cogiendo lo mejor de cada lugar, creando algo único.


                                  


  
Yorkshire Pudding en Hong Kong
   Lo que más te sorprende en un principio es ver a los chinos hablando en un perfecto inglés británico, incluso entre ellos, pero es que es su idioma oficial, junto con el cantonés, que aunque es más difícil que el chino mandarín, resulta un idioma muy cantarín y agradable al oído. Además, es una ciudad donde no oyes las bocinas a cada momento, como sucede en Shanghai, nadie escupe en la calle, a gente tiene educación, piden perdón, el metro está limpio...Es como si dijeras que Hong Kong es China evolucionada, dentro de 50 o 100 años, pero eso es mi opinión. Y por otro lado, y no me cansaré de repetirlo, ¡LAS MUJERES! Creo que, sin duda, es el lugar donde más mujeres preciosas me he encontrado hasta ahora. Es que era difícil ver a una mujer que no dijeras, ¡joder que preciosidad! Perdonad por este inciso, pero si vais a Hong Kong me entenderéis, en serio.

Turisteando entre neones
   Después de esta salida de tono, ya nos volvimos a Kowloon a ver el espectáculo de luces que hacen con el skyline de la ciudad antigua, bastante chulo, por cierto. Últimas fotos a la estatua de Bruce Lee y de vuelta que había que cruzas aún la frontera e iba con la hora pegada en los talones. Como esto es una aventura y siempre tiene que haber algo de emoción, cogí el último metro que había, el último autobús al aeropuerto y una vez allí, con el estómago gritando por comida, me vi salvado de nuevo, cómo no. por mi a veces amado pero siempre odiado Mcdonald's. Una vez acabada la cena, vi que la gente se iba quedando grogui en las mesas, en los sillones del sitio, así que como dicen aquello de "Si vas a Roma, haz lo que los romanos" (palabras de mi colega portugués), me recoloqué como pude y me eché una siestecita en el sofá del Mcdonald's del aeropuerto nuevo de Shenzhen con más frío que siete viejas.

Skyline de hong Kong nocturno
   Abandoné Hong Kong, de camino a Shenzhen y de vuelta a Shanghai, pero ahora tenía un nuevo amor. Shanghai no será lo mismo, porque me he enamorado perdidamente de esa antigua colonia británica al sur de China, ahí donde una vez hubo tantos fumaderos de opio como panaderías, donde hay sitios que aúnla vida pasa en blanco y negro, donde Oriente y Occidende se encontraron hace ya tanto que nadie sabe distinguir la línea que los divide, donde te puedes sentir en China y Europa a la vez...

Bruce Lee

   En definitiva, esa ciudad que ahora ronda en mis sueños,aunque sólo haya sido por una noche... 

     

domingo, 3 de noviembre de 2013

Hora de Aventuras

   Sentado aquí delante de mi ordenador medio escacharrao, escuchando un fandango de Camarón, con mil páginas abiertas de búsqueda de pisos y cien cosas más, me he parado un momento, he respirado y he hecho balance de todo lo que me ha pasado en estos dos meses que llevo en China, ya que exactamente mañana hace 2 meses que llegué aquí.

   Dicen que los comienzos son duros, y que ni los gitanos quieren un buen comienzo porque es de mal agüero, pero yo comencé aquí bastante mal y ahora que veo eso más lejos puedo al menos respirar algo para poder seguir. Yo llegué aquí el día 4 de Septiembre como Au Pair, con una maleta llena de ilusiones y de ropa, obviamente. Supuestamente, lo que tenía que hacer en la familia que me acogía era ayudar de vez en cuando al niño de la familia con los deberes, jugar con él, enseñarle inglés y hacerme su amigo, vamos, lo típico. Pero hete aquí, que según la agencia que me trajo a China, esta familia era "especial", que eran muy ricos y tal. Poco después descubrí el significado de ese "especial": carajotes con dinero. Vaya panda de zumbaos que eran, desde la madre a los asistentes pasando por el niño, que era un cabrito pero de los de marca mayor.Con ellos llegué a arrepentirme de haber venido a China, estuve a punto de abandonar, pero no, tenía mucho que ganar quedándome aquí y nada que perder.

   Llegó el día que no aguanté más la situación en la dichosa casa y empaqué mis bártulos y me largué de allí en el primer bus de la mañana. Afortunadamente, en el mes que llevaba en Shanghai conocí a buena gente que me echó un cable y sobre todo al antiguo Au Pair de la susodicha familia del demonio, un simpático y loco inglés llamado Curtis, que me ofreció su casa hasta que pudiera buscarme algo mejor, un trabajo, lo que fuera. Con mi vida metida en una maleta con dos ruedas rotas cogí un tren dejando atrás Shanghai y las malas experiencias de ahí y me aventuré hacia Kunshan, la ciudad vecina a Shanghai, que a pesar de tener "sólo" 3 millones de habitantes, maneja el mismo dinero que Shanghai, puesto que es ahí donde estan todas las fábricas de la zona. Ya estuve en Kunshan la semana anterior a mi "escapada", pero esta vez iba cargando mi macuto destartalado y dispuesto a empezar otra vez la aventura, o al menos desde una perspectiva diferente.

   Estuve en casa de mi gran amigo Curtis dos semanas, que han sido de lo mejorcito de China, por ahora. Kunshan es una ciudad pequeña donde apenas hay extranjeros, así que como dicen por ahí eramos los reyes del mambo, de hecho, pocas eran las veces que pagábamos la bebida cuando salíamos por las noches, a lo que mi colega gritaba a cada 10 minutos "FREE BEER!!!". Increíble. Yo por las mañanas me dedicaba a enviar currículums y más currículums, hacer entrevistas por Skype, mirar por todos lados, preguntar, informarme sobre trabajos, estar a punto de irme a Taiyuan, una de las ciudades más contaminadas de China y que se encuentra a unos 1.700 km de Shanghai, o a Chongqing, al sur y a otra pechá de km de Shanghai, lo único que conocía. Fue un proceso tedioso pero que dio algunos frutos.

   Hice una entrevista con una empresa de traducción, que en un principio pensé que no me volverían a llamar, pero me hicieron volver a Shanghai para decirme: "Empiezas el Lunes". Un primer paso ya estaba dado. Las cosas empezaban a marchar, así que de nuevo, con mi maleta con dos ruedas rotas, que al llegar a Shanghai fueron las cuatro y tuve que arrastrar la maleta hasta casa de unos amigos españoles que me acogen ahora mientras busco piso, porque sí, aquí nada es fácil y aunque tenga trabajo, lo del piso es otra historia. Estoy ahora en busca y captura de un piso, he visto ya algunos, en los que vivían unas 15 personas, otros que vivían 7 y es posible que pronto acabe por vivir cerca de Jing'An Temple, lo que no está nada mal, teniendo en cuenta que trabajo en la quinta puñeta.

   Es ahora cuando realmente estoy descubriendo Shanghai, conociendo a gente que merece la pena, viviendo una vida real, es ahora cuando me doy cuenta de que en realidad, Shanghai es una ciudad interesante, y que al menos echaré unos cuantos ratillos pateándome estas calles.

   Por ahora, estas son mis aventuras, porque esto es una GRAN aventura, que sólo acaba de empezar y que a pesar de todas las cosas malas y todas las buenas, que muchas no cuento aquí, estoy deseando ver como sigue, porque sé que va a ser increíble. Si éstos son los comienzos, veremos a ver que hay más adelante. ¡¡¡ Deseoso estoy de ver ocurre!!!!!




jueves, 24 de octubre de 2013

Templo Jing'An


       En Asia existen infinidad de templos, budistas, taoistas, confucionistas...Dependiendo de la ciudad hay más de un tipo u otro.Hoy quiero hablaros sobre uno de los templos budistas más visitados y conocidos de Shanghai: el Templo de Jing'An.


   Templo de Jing'An

   El Templo de Jing'An se encuentra en pleno corazón de la ciudad de Shanghai y es de fácil acceso, puesto que tiene su propia estación de metro y además está a pocas paradas de People's Square con la línea 2. Fue construido en la época de Los Tres Reinos, allá por el 247, entonces conocido como Templo Chongyuan. El templo fue desplazado a su ubicación actual en 1216, en la Dinastía Song y desde entonces ha sufrido diversas remodelaciones.


Templo Jing'An


  Una cosa que me resultó curiosa fue que la gente lanzaba monedas al interior de este mamotreto, para tener suerte. Cuanto más alto estaba el agujero por donde se colaba tu moneda, más suerte tenías. Increíble las ganas que le ponían a colarlo por el agujero de arriba. Está considerado uno de los más importantes dentro del Budismo Han y abrió sus puertas al público en 1983. El Templo se cerró en 1998, hasta el 2008 cuando acabaron las remodelaciones que dieron lugar al templo actual.


 
                             Chica rezando                                       Planchas de mármol con dragones


   La atracción principal de dicho templo se encuentra al final de estas escaleras, en el patio central: un Buda de plata de 8,8 metros completamente impresionante. Junto a este Buda se encuentra la llamada Campana Hongwu de la época de la Dinastía Ming. También en el mismo patio central se encuentran dos estatuas: a la derecha la Diosa Budista de la Compasión (Guanyin Bodhisattva) y a la izquierda Sakyamuni, el primer Buda del Budismo y que podéis ver bajo estas líneas.





      Es curioso ver como comparten el mismo lugar los rascacielos y centros comerciales modernos con un templo tradicional, que alberga en su interior una extensa colección de caligrafía, pinturas y esculturas de varias dinastías a lo largo de la historia de este país tan enorme que es China. A veces llegas a desesperar tratando de sacar una buena instantánea, porque siempre hay algún edificio ultramoderno que arruinará la foto, pero puedes tomártelo bien y sacar partido del gran contraste que supone este hecho.

Un templo en una jungla de rascacielos





                                     
   Cabe resaltar que el templo sigue teniendo sus oficios religiosos y es por ello que el horario de visita acaba a las 17h, cuando empiezan los ritos sagrados. También habría que destacar que el templo sirve también como vivienda a los monjes, a la vez que cuidan el templo. En resumidas cuentas, es una visita más que recomendable si estás en Shanghai, y por unos 30 RMB (unos 3€ y medio), no está nada mal disfrutar de algo tradicional, en contraste con esta gran y moderna urbe que es Shanghai.
 



El templo desde los pasillos de los monjes
   Me despido ya hasta el próximo post. Si queréis ver mas fotos echadle un ojo a mi Flickr, creo que os gustará. Además os dejo el enlace de la página oficial del Templo para el que le quiera echar un vistazo. Está en chino pero desde Chrome se traduce: http://www.shjas.org.

   Saludos y nos leemos por aquí.