jueves, 10 de julio de 2014

Un paso más: Beijing

   Creo que aunque lo intentara no tendría una vida "tranquila" o lo que venimos tildando de normal, sin apenas sobresaltos, con una rutina más o menos definida...Parece ser que eso no va conmigo, con mi vida actual y tampoco quiero que lo sea, o al menos no por ahora.

   Esta historia comienza tras mi regreso de Hong Kong, donde mi pasión por nuevos horizontes volvió a despertar, puesto que se hallaba sumida en un letargo por el día a día de Shanghai. Últimamente las semanas se me hacían eternas, los días y a veces incluso las horas. Por eso decidí que mi tiempo en Shanghai estaba tocando a su fin. Necesitaba algo nuevo, distinto, que me volviera a motivar. La solución: Beijing.

En un planeta extraño
   Llevaba varias semanas hablando con mi amigo Sami, con quien trabajé brevemente en la empresa de traducción, y que se volvió a Beijing, porque según él, no soportaba la frialdad de Shanghai. El tenía contactos que me ofrecían un puesto de profe en una guardería para enseñar inglés, con un sueldo bueno, visa y además con alojamiento. Así que me cogí un tren un Martes por la mañana y me planté allí donde dicen que es la capital china para intentar dar un pasito más en mi aventura.

   Hete aquí que no todo es oro y por un fallo de la agencia, la entrevista se fué totalmente al garete y había que esperar a otra escuela. Sami me decía que me quedara ya en Beijing, pero yo sólo llevaba unos pantalones, camisetas y ropa interior para 3 días, así que el Viernes me cogí el tren de vuelta, otras 5 horitas con un dolor de cabeza muy ameno, para empacar los bártulos, despedirme de mi gente y empezar de 0 en una ciudad nueva.

La Plaza de Tiananmen

   Dí mis últimas clases en Shanghai, me despedí de mis alumnos, cené con mis amigos en Pika Pika y luego tuvimos una despedida un poco movidita, pero bueno, no todo es perfecto en este mundo. Alargué mi estancia un día más para pasar tiempo con quien no había podido: mi linda Nahee y mi hermanito Miguel, que se quedaba abandonado en ese piso que tanto nos ha dado y tantas horas de Breaking Bad y Sherlock hemos echado.

   El lunes por la mañana terminé de empaquetar las cosas y me fui a la estación de tren de Hongqiao para desplazarme por fin a la que iba a ser mi nueva ciudad. Pero como ya he dicho antes, mi vida no es lo que se dice "normal", así que entre mi caraja y los chinos que no hay quien los entienda, cuando fui a comprar el billete en la taquilla me dice la muchacha: "Hoy sólo primera clase, 933 yuanes". Mi cara tuvo que ser de película porque la chavala me pidió hasta perdón.

Así que allí andaba yo, en la estación, con todas mis cosas en una maleta y sin posibilidad de volver al piso, porque no tenía ya las llaves. Así que me puse en contacto con mi amiga Vivian, que vive en Beijing y después de un largo tira y afloja, me compró un billete de avión para Beijing, porque yo tenía una entrevista al día siguiente y ya ni siquiera había trenes. El avión salía en 2 horas y menos mal que la terminal y la estación de tren están conectadas, porque si llega a ser en el aeropuerto de Pudong, me da a mí que no llego.

¡A Beijing!
   Finalmente pude embarcar sin ningún problema, volando por primera vez con Air China, que por cierto, que sosa es la cena que te dan. En el avión conocí a una chica super mona que iba de camino a España, pues estudia en Salamanca. El viaje se me hizo demasiado corto, al igual que me dijo ella, que hubiera preferido que el viaje hubiera sido hasta España. Si es que es pa comérsela. Al llegar me esperaba el bofetazo de calor de bienvenida de Beijing y mi amiga esperándome para recogerme y hospedarme esa noche. El resto de la semana lo pasé en el dormitorio universitario donde está Sami mientras esperaba otras entrevistas.

   Ahora mismo no tengo casa, estoy esperando la respuesta de la última demo class que he hecho, estoy corto de pasta, pero tengo una ciudad nueva por descubrir, gente que conocer y lo mejor de todo, ¡estoy más felíz que una perdiz! Un amigo me dijo una vez, "Si no eres feliz en  tu vida, cambia algo". Y eso que hice, cambié de ciudad, de vida, de todo. Puede que me la pegue, puede que prospere, eso lo descubriré a medida que pase el tiempo. Pero sigo tomando mis decisiones, arriesgándome, lo que me hace inmensamente feliz y me hace sentir vivo. Ahora, sólo se trata de empezar a caminar de nuevo.


Puede...puede que no esté tan mal esto de Beijing.

miércoles, 11 de junio de 2014

Sabor español en Shanghái: Pika Pika

   Hoy haré un pequeño desvío en mi particular anecdotario de aventuras para hablar de uno de los restaurantes que más me gustan de Shanghái: Pika Pika.

   Estando en China, una de las cosas que se echan más de menos al ser español es la comida, entre la tortilla de patatas, gazpacho, un buen solomillo o simplemente un bocadillo. Todo esto en España es la mar de fácil de preparar y/o conseguir, en cualquier supermercado, pero cuando vives en China, se convierte en una auténtica locura, primero porque son productos que escasean aquí y segundo porque valen un ojo de la cara cuando los encuentras.

Apetece, ¿no?
   Es por ello, que para mí este restaurante es especial, puesto que su base es la cocina española, llevada un punto más allá. Es un lugar que no debéis dejar de visitar si amáis la cocina patria o simplemente si deseáis comida "de la buena". Una de sus características que los hacen diferentes son sus "pintxos", que suelen ir cambiando, por lo que si venís más de una vez jamás encontraréis los mismos, cosa que se agradece.

Pintxo de jamón con tomate
Pintxo de tortilla
   Entrando en la materia de la comida propiamente dicha, podemos disfrutar de un menú bastante variado y completito, que va desde entrantes como la ensalada Pika Pika, pulpo a la gallega, parrillada de pescado y marisco,unas gambitas al ajillo, patatas bravas, el pan con tomate que jamás falta en la mesa cuando nos reunimos los amigos para cenar allí y por supuesto la PAELLA, que se merece mayúsculas porque está para chuparse los dedos dos y tres veces sin compasión.

Paellaca Marinera
   Además, cada semana , Óscar y Sergio, los artistas de la cocina que hay en Pika Pika, preparan algún plato especial, lo que se traduce en cochinillo al horno, Gazpacho andaluz, canelón vegetariano y un largo etcétera que os encandilará desde el primer bocado. He de decir que hacía tiempo que no rebañaba tanto un plato como con la salsa de las almejas que me he metido hoy entre pecho y espalda. Aparte de ello, no hay problema para los vegetarianos, puesto que tienen comida fuera de carta especial para vegetarianos. En cuanto a los vinos, tienen un amplio surtido de vinos con nombres como Señorío de Cuzcurrita, Abadía de Acon Joven...Y por supuesto algo que no puede faltar es la cerveza, Mahou en este caso y la Sangría, tan famosa fuera de nuestras fronteras que en este lugar es algo que no podéis pasar por alto.

Almejas con salsa de tomate y ajito
   Como ya he mencionado, Óscar y Sergio, un extremeño y un malagueño, son quienes por las vicisitudes de la vida se vinieron a China a encargarse de los fogones de este reducto español muy cerquita de Jing'An Temple, uno de los centros neurálgicos de Shanghai. Mientras los fogones son propiedad de los sureños, la sala está comandada por una catalana mas salá que to las cosas, Laia, que se encarga de mantener el orden en el restaurante, aconsejar vinos, sacarte una sonrisa...Vamos, una todoterreno. Ellos tres forman la base del restaurante, que se torna un lugar idóneo para quedar con los amiguetes.

Gazpacho andaluz y croquetas de marisco
   La ambientación destila España por todos lados, puesto que entre vinos, abanicos, flamencas, la música, la comida, hay veces que ocurre, como me pasó a mí el día de la inauguración, se te olvida que estés en China, hasta que te das cuenta de que la calle a la que sales es West Nanjing Road, y no San Jacinto, Las Ramblas o Gran Vía, porque sino, estás en España 100%. Y eso se nota en una de las cosas que hasta que vine a este sitio a comer no me había dado cuenta de todo lo que lo había echado de menos. Estar sentado en una barra, o tomarte algo con los amigos alrededor de una barra, sí, esa en la que pones tus pies mientras apoyas el codo para hablar con el amigo que te acompaña. Esa sensación la recuperé aquí, y es algo que tengo que agradecerles a estos chicos.

Pika Pika
   Poco más he de decir de este lugar que te transporta a España al entrar por la puerta, puesto que por mucho que escriba es algo que debéis probar si vivís o estais de paso por Shanghai, porque no os arrepentiréis si me hacéis caso. Ademas, es un lugar fácil de encontrar, dado que se halla cerca de Jing'An Temple, en la mismísima West Najing Road, nº1788, salida 1 de la Línea 2 del metro, la verde, si esa que va de aeropuerto a aeropuerto. ¡No os podréis quejar de lo fácil que os lo pongo!. No lo dudéis más y ¡dadle un gustazo a vuestras papilas gustativas!

PD: Por cierto, se me olvidó comentar sobre el CHULETÓN DE BUEY, que aún no he catado, pero pronto, pronto caerá. 


  

miércoles, 28 de mayo de 2014

Hong Kong Día 1: Lantau Island

   Esta era la tercera vez que iba a Hong Kong, pero la primera vez que decidía quedarme y visitar la ciudad. Conocer una ciudad que me apasiona, cuya historia se sume entre la realidad y la leyenda, de vacíos legales e historias que no parecen reales. Estuve tres días en total, pero empecemos por el primero, que fue el más turístico y la visita más impresionante, la Isla de Lantau.
  
Tian Tan Buda
   Para llegar a la isla sólo hay que coger la línea naranja del metro y bajarse en la última estación Tung Chung. Desde allí, al salir por la salida B llegaremos a la estación de autobuses o de teleféricos que nos llevarán hasta la cima de la montaña, Ngong Ping. El teleférico tarda unos 25 minutos y debe ser impresionante pero es muy caro, 150 HK dólares ( unos 14,20 euros), si queréis ahorrar claro. La otra opción es comprar un viaje en autobús que sale por unos 35 HK dólares (3,30 euros), que tarda más pero también va por dentro de la isla, cuesta arriba, por lo que el autobús se para bastantes veces, pero aún así es interesante y es la opción que yo elegí. El número 23 va directamente a donde se encuentra el Buda, mientras que la línea 11 va hacia el pueblo pesquero Tai O, en el otro lado de la isla. Todo ello podéis pagarlo con la maravillosa tarjeta Octopus, que ya la explicaré en su momento.


Subiendo
   Una vez llegado allí uno se queda impresionado por la majestuosidad del lugar, tanto del Buda de Tian Tan que vigila todo desde lo alto de la montaña como del paisaje que te deja sin aliento. El clima en estas fechas es bastante caluroso y húmedo, por lo que siempre es bueno tener una botella de agua a mano. El Templo de Po Lin está aún en construcción y está previsto que albergue 10.000 budas en unos años. Por otro lado, el Buda es el más grande del mundo, eso sí, el Buda sentado más grande, porque hay otros más grandes pero estos se encuentran de pie. La subida hasta el buda es impresionante, debido a que vas subiendo escalones y te sientes observado por el Buda, desde lo alto, sin inmutarse por tu esfuerzo, pero las vistas desde arriba del todo merecen la pena todo ello.

Vistas desde el Buda
   Dentro del Buda hay un restaurante, pero los tickets se compran antes de empezar a subir, así que mejor que ¡no te olvides de comprar tu ticket o tendrás que hacer todo el camino de vuelta! EN los alrededores del templo puedes visitar un pequeño jardincito y comer en un restaurante vegetariano por sólo, ojo, sólo 88 dólares, ¡casí ná! De todas maneras hay varias tiendecitas donde comprar souvenirs y bebidas en los alrededores que hacen el apaño.

Flores
   Tras visitar el templo me aventuré por uno de los laterales y encontré el Wisdom Path, una ruta para senderismo que se introduce en las montañas y lleva hasta el Lantau Peak. Aquí había un restaurante abandonado y un poco más adelante se encuentra un hostel del que os dejo aquí el link. El punto de partida de la ruta de senderismo estaba bien señalizado y tenía una pinta tal que así:

¿Un paseíto?
    El camino empezaba siendo una escalera de rocas pero que acababan siendo solo rocas puestas de cualquier manera y debido a que los días anteriores había llovido resultaba bastante peligroso, pero gratificante. Yo me aventuré a subir, pero cuando iba por la mitad tuve que desistir, puesto que se avecinaba tormenta y además, muy inteligente por mi parte, iba sin agua y tenía un hambre considerable. Desde este punto logré una de mis fotos favoritas del viaje, puesto que aunque parecía que no me había alejado mucho de mi punto de partida, sí que estaba lejos del Buda.

En lo alto
   Estaba pensando en volver, pero a la hora de coger el autobús, me aventuré a montarme en otro, de la línea 11, que me llevaría a la isla de pescadores de Tai O, en el lado opuesto de la isla, y que a pesar del calor que hacía resultó ser una grata experiencia. A la entrada, nada más bajar del autobús hay un tipo vendiendo tickets para un viaje en barco por unos 25 dólares. El viaje consiste en dar una vuelta en barco por el pueblo y luego mar adentro a ver delfines rosados. 

Tai O
    Este enclave pesquero lleva aquí desde los inicios de Hong Kong y el olor más característico, aparte del olor del mar, es el de las "fish balls" y el del pescado seco que venden todas las tiendas del lugar. Sólo hay 3 calles principales, las demás son callejuelas que se dirigen al mar o calles sin salida. Decir que a pesar de ello, el pueblo tiene dos cajeros automáticos, bien situados cerca de la calle del mercado, perfecto si quieres comprar algún souvenir. Yo, con mi afán de visitar templos, me metí en lo profundo del pueblo donde los rayos del Sol no llegaban a tocar el suelo y tenías que ir mirando al suelo para no pisar a los pequeños cangrejos que deambulaban por allí.

Templo de Yeung Hau
   No pude entrar al templo porque ya era muy tarde, así que desandé lo andado, camino al autobús en dirección de nuevo a Kowloon, para descansar un poco y ver que deparaba la noche, puesto que el día había sido la mar de interesante. Una de las dudas que siempre me quedará será que no entendí porqué todos los gatos de la isla tenían un trozo de oreja cortada. Había muchísimos y excepto el gato del templo, todos, al menos los que yo ví, tenían una parte de su oreja cercenada. Algún día lo entenderé, pero hasta entonces, será un completo misterio para mí. 

¿Por qué?
   Hasta aquí llegó la aventura de mi primer día en Hong Kong. He intententado comprimir pero al final ha salido un tochaco infumable. Espero que me perdonéis y que os guste. Si queréis ver más fotos siempre podéis acceder a mi Flickr.

   ¡Nos vemos en el próximo post!


martes, 13 de mayo de 2014

Wenmiao Road, el barrio friki de Shanghai

   "¿Tú sabías que hay un barrio friki en Shanghai?" Con esta simple frase empezaba otra aventura gracias a mi buen amigo Den cuando estuvo por tierras chinas a principios de este 2014. A pesar de no vivir aquí, Den ha venido bastantes veces debido a su trabajo y su familia, y me enseñó lugares a los que difícilmente accedes si antes no has estado ahí. Aquel día fuimos a Wenmiao Rd, una pequeña calle donde se concentran la mayor parte de los materiales frikis de Shanghai, ya venga de Corea del Sur o de Japón.

Den pensando en hacerse pobre
    La parada de metro más cercana es la de Laoximen de la Líneas 9-10 y por el Sur está Lujiabag Rd, de las Líneas 8-9. Cuando al principio llegamos a Wenmiao Road, viniendo desde Henan Road no parecía tener nada de especial, una simple callejuela estrecha bastante sucia, donde debido a las casas apenas se ve el cielo, pero la calle hace una curva extraña y es como entrar en otra calle totalmente distinta, donde las casas están más separadas, se ve el cielo y tiene mucha más actividad que la primera parte de la calle.

Wenmiao Road
   En Shanghai, una de las tiendas más famosas de merchandising es Toymanía si no me equivoco, en Huaihai Rd, donde los precios son desorbitados, a pesar de que tienen prácticamente de todo, desde Saint Seiya (lo más caro), hasta las nuevas series y de todo un poco que escapa totalmente a mi conocimiento del mundo del anime. En Wenmiao Road, por poner un ejemplo, las figuras de Saint Seiya (uno de mis animes favoritos), valen unos 300-500 yuanes, mientras que en la tienda anteriormente mencionada pueden alcanzar perfectamente los 2400 yuanes, siendo las mismas figuras.

El paraíso del friki
   En total he estado tres veces en esta calle y la fauna que habita en ella por las tardes de días entre semana son normalmente chicos de instituto que acaban de salir de clase y van a gastarse sus ahorrillos aquí, ya sea en figuras, pósters o cualquier chorrada venida de Corea del Sur o Japón, aunque si no es eso lo que buscan hay una infinidad de puestos de comida barata por doquier, fritangas varias y el famoso "stinky tofu", cuyo olor puede penetrar hasta lo más profundo de tu ser, deseando arrancarte la nariz de un tortazo. Simplemente delicioso.

El mundo peluchil
   También hay alguna que otra tienda de pinturas, un tipo que vende gatos, conejos, ardillas, tortugas, peces... Existe una tienda incluso donde venden escarabajos, sí, escarabajos. No pueden faltar casas de té, cafeterías donde puedes estar con figuras de anime, o ver anime, y por supuesto comida japonesa y coreana. Nosotros acabamos tomándonos un tentempié en un pequeño garito de sushi, que por ahora ha sido el mejor que he probado hasta ahora, puede que por lo pintoresco o simplemente porque era buenísimo, y además barato.

Pequeño pero genial
   De antemano sabía que por la zona se encontraba otro de los templos de mi lista de "Templos a visitar en Shanghai", el Templo de Wenmiao. En los alrededores del templo hay restaurantes de corte antiguo, con mucha chatarrería del pasado de Shanghai, que los hacen tener un encanto distinto. Budista también, siendo uno de los cuatro más importantes de Shanghai, lo que lo hace particularmente especial es que los Sábados y Domingos por la mañana, los monjes abren las puertas del templo y en los patios interiores se establecen puestos de intercambios de cómics, compra-venta o simplemente de reunión de amantes del manga, o de amigos con una afición en común. Aún no he tenido la oportunidad de verlo con mis propios ojos, pero espero poder ir y conocer este improvisado "Salón del Manga" que tiene lugar cada fin de semana en el templo.

Templo de Wenmiao y alrededores
   Por ahora, esta es una de las calles que más me gustan de Shanghai, por la vida de que mueve en ella, ajena a la gran urbe, la tranquilidad y la inocencia de sus habitantes y porque uno sigue teniendo su corazoncito friki, volviéndose loco al ver figuras de Los Caballeros del Zodíaco a esos precios tan irrisorios. Sin duda volveré más de una vez, puesto que lo mejor que tiene es que no es una calle que salga en las guías o manuales de Shanghai y eso la hace tremendamente especial.

El templo desde otra perspectiva
   Si venís a Shanghai no dudéis en visitarlo, porque aparte de su arquitectura de Shanghai antiguo, este barrio entra dentro de los planes de destrucción de Shanghai moderno, por lo que en unos años no quedará nada de lo que aquí os he mostrado. He de dar las gracias a mi hermano Den por enseñármela y a Dani por ir conmigo dos veces cuando ha estado aquí. ¡Gracias chatos!

¡Pero que bueno estaba!

martes, 29 de abril de 2014

Midi festival

   El fin de semana pasado tuvo lugar en Shanghai el MIDI Festival, por supuesto festival de música, al que yo asistí por hacerle un favor a mi amiga Indi, en calidad de fotógrafo, para hacer fotos a la marca D'or et D'argent, algunas de las cuales estarán en su página web. Yo sólo fuí el viernes, por lo que paso a relatar mi experiencia en el Viernes del Midi Festival de Shanghai 2014.

Poker Queen Tee

   El festival estaba un poco mucho bastante lejos, allá donde Periquillo el de los Palotes perdió los Palotes. La parada en la que había que bajarse era YuanDong Avenue, dos paradas antes de llegar al aeropuerto de Pudong, que eso está a una media hora de Shanghai. Una vez llegado allí, simplemente seguí a la manada de chavales que seguro que iban al festival, puesto por lo que había leído en una página habría un autobus gratuíto esperando para ir hasta el lugar. Todo hay que decirlo, el autobús iba hasta las trancas y tardo unos 20 minutos en salir, porque parece que aquí en China, si algo no está lleno a reventar no puede salir.

Entrada al Midi Festival
   Cuando lleguamos al sitio habá que andar un poco más y llegabas al control de seguridad, donde me quedé a esperar a Aymeric, el chico francés que me iba a dar la entrada y a explicar lo que tenía que hacer, puesto que el era quien había diseñado la línea de ropa D'or et D'argent y el amigo de mi amiga con quien había quedado. Me enseñó un poco el lugar y me explicó su idea de las fotos, algo que ví un poco difícil de hacer en un festival pero, intenté dar lo mejor de mí. El tiempo no acompañaba, mucho viento y encima del fresquete tenía toda la pinta de que iba a llover de un momento a otro, pero aún así el festival estaba lleno de gente, no tanto al principio, pero se fue llenando a lo largo de la tarde. Yo por mi parte en vez de disfrutar de la música me dediqué a lo mío, y os muestro alguna foto que hice:




   Por último cabe decir que había dos DJs pululando por allí que resultaron ser españoles. Uno es Rodri o DJ One y otro es Iván Oliva que la liaron pardísima en el festival y que aparte de hacer unas sesiones de escándalo son tipos muy majos y me lo pasé increíblemente bien con ellos. Al final acabé haciendo fotos para Iván durante su sesión y eso si que ya no sé dónde saldrá pero, que pasárnoslo bien sí que lo hicimos.

Session
   Mis amigos fueron el Sábado al festival, cuando no paró de llover en todo el día, por lo que aquello era sólo y exclusivamente charcos y barro. Yo por mi parte me pasé un Sábado muy tranquilo entre clases y descanso de todo, que de vez en cuando también hace falta. Próximamente retomaré los post más culturales y de vida en Shanghai como hacía antiguamente y dejaré de postear sólo fiestas, jeje.

   ¡Nos leemos pronto!



domingo, 13 de abril de 2014

Tomb-sweeping day y barbacoa

  La semana pasada fue aquí en China el llamado "Tomb-sweeping day", literalmente traducido el Día de limpieza de tumbas. Este festival recibe el nombre de Qingming o Ching Ming, suele celebrarse el día 15 del equinoccio de primavera, lo que viene a traducirse en el día 4 o 5 de Abril, y es un día en el que se honra a los antepasados y se les recuerda.

   Este es el día en que la gente va a visitar las tumbas de los familiares y a limpiarlas, ofreciendo comidas a los antepasados y si alguna vez os habéis fijado, es el día en el que los chinos queman el papel rojo que representa el dinero, con lo que según la tradición envían el dinero a los que ya se marcharon. Estos días suelen ser festivos en China, Macao, Hong Kong y Taiwán por lo que mucha gente se desplaza durante estos días a sus pueblos natales para visitar con la familia a los antepasados.

   Es una tradición bastante similar a la española o mejor dicho occidental de visitar a los fallecidos a finales de Octubre, pero con las diferencias que he mencionado antes. Nosotros, como de chinos tenemos poco, nos propusimos hacer una barbacoa en algún parque de aquí de Shanghai, por lo menos para respirar algo de aire no viciado y sobre todo porque al ser vacaciones, tratar de visitar alguna ciudad cercana era imposible. Algunos amigos chinos decían que no era buena idea porque al ser festivo habría muchísima gente, a lo que debíamos añadir que hacía un tiempo perfecto para estar al solete y disfrutar del día.


   En un principio la barbacoa parecía que no iba a celebrarse, pero empezó a tomar forma y la cosa acabó por ser un día para repetir, puesto que hubo españoles, daneses, alemanes, suizos, chinos, italianos, alemanes, coreanos, estadounidenses... Y los que por una razón u otra no pudieron venir, pero también contábamos con ellos.

   En último momento de la tarde del Sábado cambiamos el emplazamiento del parque, de Gucun Park, que está más en la ciudad,  nos fuimos al de Gongqing Forest Park, que está allá donde se acaba Shanghai porque lo siguiente que hay es el mar. Lo bueno que tiene este parque es que, tal y como dice su nombre, es un bosque, por lo que es inmenso. El gran pero es que la zona de hacer barbacoas es muy pequeña, y eso en vez de una zona de barbacoas, parecía un campo de batalla en Sarajevo.

Campo de batalla: Gongqing Park
   En un principio estuvimos dando vueltas por las barbacoas a ver donde nos apostábamos, pero no hubo manera, y en la segunda vuelta de reconocimiento encontramos una de estas, cómo denominarlas, ¿"carpas"?, que era donde estaban las mesas y sillitas para poner las cosas. Nos apoderamos de ella hasta que a los 20 minutos vino el guarda y nos largó de allí porque no habíamos pagado. Con lo bonito que parecía todo, pero está claro, por mucho que le dijéramos a las chicas (que eran 2), de compartir el lugar, se negaron en redondo. Pero no nos fuimos demasiado lejos, y nos quedamos entre dos de las denominadas carpas, que fue una de las mejores decisiones que tomamos.

El equipo con la barbacoa de las vecinas

    Ese día experimentamos en primera persona lo que es realmente ser chino, ya que estábamos en todo el meollo, éramos los únicos extranjeros, humo, gente, basura, gritos, etc. Una locura total, pero al cabo de un rato nos acostumbramos y nos integramos aún más en el ambiente que se respiraba o mejor dicho que nos intoxicaba los pulmones. Nosotros, como buenos novatos, nos llevamos una pelota para poder echar unas pachanguitas, pero claro, dónde ibamos a jugar a algo si no podíamos siquiera movernos de los alrededores de la gente que había.

Potencia española
    En cuanto al parque se puede decir que era un lugar increíble, la vegetación, ríos, muchos tipos de actividades, que iban desde paintball, pasando por tirolinas, barcas, lugares para volar cometas, parque de atracciones e incluso un tren dentro del parque. Una de las mejores cosas del parquey en lo que todos sin excepción estuvimos de acuerdo es que olía a tierra, a naturaleza, a vegetación, a todo lo que no huele en el centro de Shanghai, donde el olor más característico que te puede llegar es el de los baozì (los bollos típicos rellenos de carne), o el de alguna obra, ésa será la vez que estés más cerca de oler tierra en la ciudad.


   Nosotros no celebramos Hanami como en Japón, pero fue algo similar, a pesar de ser a 10000 revoluciones más que en Japón, con un estres increíble, gente haciendo barbacoa incluso entre los arbustos, pero fue un gran día, que espero que pronto podamos repetir.

Atardeciendo

miércoles, 5 de marzo de 2014

Medio año y subiendo

  
Siempre lo digo y siempre hago lo mismo, pero esto de mantener una periodicidad en el blog es muy complicado porque después de llevarme todo el día en el ordenador en la oficina lo que menos me apetece es ponerme de nuevo delante de una pantalla pero hoy es un día que lo merece, y voy a escribir un post cortito, en plan devaneos mentales.

   Hoy hace exactamente 6 meses y un día que llegué a China, y si bien no hace falta que cuente todo mi pasado sólo expondré algunas de las impresiones que he tenido en estos 6 meses donde la vida ha sido de todo menos fácil. En principio, el gran choque cultural viene con la comida, porque al principio me costó bastante comer sin pan, acostumbrado a comer todos los días con lo que aquí es considerado un manjar, aquí no es imposible conseguir una barra de pan pero es algo prescindible porque normalmente las comidas no suelen pedir pan, ya que el pan de China es el arroz, que sirve para todo. Yo en contra de muchos amigos que conozco aquí que tratan de evitar la comida china porque "al final acabas en el hospital", me he aventurado desde un primer momento a probar casi todo lo que se me ponía al alcance de los palillos, con mejor o peor resultado, pero de eso se trata esto, para eso esto es un país diferente.

   Otra cosa que en estos meses me ha chocado bastante y que intento pasarla por alto es la poca educación que tienen los chinos, tanto escupiendo, como colándose en las colas de espera, al entrar o salir del metro...Y así una larguísima lista, pero también hay que decir que es que son una pechá de gente y tienen que pelear por cualquier cosa porque sino viene el de al lado y se lo quita. Aparte, y como dice algún que otro shanghainés que conozco, son gente del campo, por lo que sus modales son escasos cuando no nulos. Pero no soy quien para cambiar tropecientos años de modales inexistentes en un país que encima no es el mío. Así que a aguantar y a salir como se pueda del metro.

   A veces pienso en lo que me encantaría coger la bicicleta y con lo enorme que es esta ciudad perderme un rato por ahí, cámara en ristre a disfrutar de un Sábado o Domingo, pero la polución estropea cualquier plan de ese tipo. Últimamente está un pelín mejor, pero no hay día que baje de los ciento y pico, cosa que para hacer deporte o cualquier otra actividad al aire libre es bastante malo e incluso un poco peligroso. Y yo, sintiéndolo mucho, no voy a pagar para meterme en un gimnasio, primero porque es muy caro y segundo porque el deporte se hace en al aire libre.

   Echar de menos, echo muchísimas cosas de España, mi familia, mis amigos, la comida, pero ahora mismo no volvería, porque estoy viviendo algo increíble y que no lo cambiaría por nada. No quiero dar ningún paso atrás, sólo hacia adelante. Tengo la meta clara, y lo ideal es ir cada día acercándose un poco más, sin parar en ningún momento de avanzar, sino es como si no hiciera nada aquí, solo esperar a que mi visa expire y volverme a España sin haber conseguido mi objetivo principal, la razón por la que vine aquí. De mi familia nunca me despegaré, por muy lejos que esté, de mis amigos jamás me olvidaré, porque a pesar del tiempo que pase, de la distancia, todos esos momentos vividos los llevo constantemente conmigo, y me hacen fuerte cada día, para dar cada paso con más seguridad que el anterior.

   Muchas veces he mencionado que Shanghai es una ciudad que no me gusta, porque no encuentro mi sitio aquí y porque todo lo tradicional lo hacen desaparecer en pos de lo que viene, y porque a demas, no es ningún secreto mi ansia de irme a Japón, algo que tarde o temprano conseguiré. Shanghai y yo tenemos una pelea constante, porque a sabiendas de que me llevo a rabiar con ella, cuando quiero salir a hacer fotos hace un día de dos pares de narices justo el día ANTES de que yo salga, quizás un viernes, para que al día siguiente haga un birria de tiempo, con una niebla y una contaminación que para qué contar.

   Aquí me he acostumbrado a comer sin pan, a beber milk tea cuando me aburro, a probar cosas extrañas, a gritarle a la gente en un perfecto andaluz "Iyo que te eche pallá cohone!", en medio del metro, sigo sin beber agua caliente (lo siento pero NO, el agua se bebe FRÍA), a dormirme antes de las 12, a levantarme un Sábado a las 7 de la mañana, a depender de una vpn para entrar en internet...a tantas cosas que como siga no acabo, pero que ya son parte de mi día a día y que normalmente ni siquiera reparo en ellas.

   En realidad hoy no iba a escribir nada y he empezado con una idea en la cabeza, para que salga algo que no tiene absolutamente nada que ver con lo que quería escribir. Este es mi cerebro, ahora y siempre, un caos total, pero jamás me paro a pensar y ordenar las ideas, y ESTO es lo que sale, totalmente caótico. Me despido hasta la próxima, a ver si es más pronto y por supuesto más interesante.


El sol de Shenzhen