lunes, 17 de febrero de 2014

Kunshan y el Tinglin Garden

Recordando tiempos pasados he de mencionar las dos semanas que pasé en Kunshan hospedado por mi muy mejor amigo Curtis, en esa “pequeña” ciudad de 3 millones de habitantes que se encuentra entre la mastodóntica urbe Shanghai y la tradicional y turística Suzhou. 


Entrada a Tinglin Garden


 Tras los desastres acontecidos en los capítulos anteriores que podéis comprobar aquí, si os perdísteis alguno, me ví en cierto modo obligado a exiliarme a Kunshan con mi amigo Curtis que me ofreció de buena manera el sofá de su casa mientras conseguía reponer fuerzas y encontrar una salida a una situación un tanto extraña, teniendo que empezar de -1 cuando aún ni siquiera había empezado a adaptarme al país. De hostias iba la cosa, pero yo venía con la jeta endurecida ya de casa.

La vida en Kunshan es un poco bastante diferente a Shanghai. En Shanghai es difícil perderse puesto que a cada dos o tres calles tienes una señal de metro y sólo tienes que ir a la estación de metro más cercana para saber por donde estás y si eres un hacha en cuanto a orientación se refiere te puedes guiar con las placas de las calles, que te indican si van de Norte a Sur o de Este a Oeste. Por contra, en Kunshan, jamás y repito, JAMÁS deberás alejarte de Reimen Avenue, que atraviesa la ciudad entera y es la arteria principal de la que salen el resto de las calles. Si te alejas mucho de esta calle, amigo mío, lo tienes chungo porque las calles son iguales y allí la gente no habla mucho inglés que digamos. Pero claro, todo en esta vida en una aventura y mola meterse por esas callejuelas y perderte un rato, ¡pero no mucho!


Templete en lo alto de la montaña

Kunshan es como otra ciudad cualquiera, lo más destacable de ella es el Tinglin Garden, que es un enorme parque, (porque eso no es un jardín), con zoológico incluido y una gran montaña en el medio. En este paque hay también diferentes atracciones para niños, un lago donde se pueden alquilar barcas e incluso pelotas gigantes donde te metes dentro y te tiran al lago y ¡ale, a corer por el agua un ratico! El día que nosotros fuimos había un montón de gente, además de que el tiempo era muy bueno, soleado y con buena temperatura, algo que apetece cuando sales a dar un paseo por un paraje de este tipo.



Estuvimos en el zoológico que costaba unos 20RMB, y fue un poco un desperdicio de dinero, porque de lo que más tenían eran tigres, y estaban los pobres despatarrados en sus jaulas y entre el calor y las heces de los animales, el hedor del lugar era insoportable, así que no estuvimos allí más de 20 minutos. Después de una larga caminata, visitar un pequeño templo que había allí, porque el parque es bastante grande aunque no lo parezca, nos decidimos a tirarnos al monte y subir hasta lo alto de la montaña a ver qué se cocía por aquellos lares. Al empezar a subir nos metimos por un bosque de bambúes genial,  que provocaba una sensación la mar de agradable, entre la temperature, el vaivén del bambú y el sonido de sus hojas. 


Camnino entre el bambú

Existe un trazado bien definido para subir, asfaltado incluso, pero claro, el que aquí escribe es más bien parte humano parte cabra montesa, así que con mi espíritu aventurero y los gritos de mi colega “¡Tío nos vamos a matar!” En vez de tirar por donde estaba asfaltado y por donde va la gente NORMAL, este tío se metió por el lado contrario de la montaña, donde había una pendiente que pa qué y sin nada que te frenara si te caías, amén de un cartel que ponía algo de prohibido el paso, suelo militar, pero yo ni caso, soy una cabra y tiro por donde me sale de...ejem, eso.



Resulta que en lo alto de la montaña hay un radar militar enorme, aparte de un mirador y un restaurante. El radar estaba custodiado por dos tios con muy malas pulgas, que claro, creo que pocos extranjeros habían visto y pensarían que éramos espías o algo que paso que dábamos siempre buscaban tener una visual sobre nosotros para mantenernos controlados. Nos subimos al mirador y las vistas no estaban nada mal, pero eran mejores desde donde estaba sentada esta parejita, puesto que no había mucho que te tapara la vista y podías contemplar la ciudad de Kunshan casi por completo.

Kunshan

La vuelta fue un poco más normal, ya que bajamos por el camino normal y volvimos a la mítica Beimen Road, donde mi colega vivía antes, pasando de largo de los adivinos que se apostan en los alrededores del parque, algunos más pintorescos que otros, tanto que parecían sacados de películas antiguas chinas. El resto de los días los pasé buscando trabajo durante todo el día, de vez en cuando haciendo entrevistas por Skype, alguna que otra visita a Shanghai, los fines de semana en el Whales Bar donde tocaba todas las noches una banda de la que nos hicimos amigos y eso sí, mucha XBOX y mucho McDonalds, pero fueron realmente como unas vacaciones.


Oteando el horizonte

Al poco tiempo encontré el trabajo en el que estoy ahora mismo y me volví a mudar a la gran urbe, de nuevo al estrés y a las grandes distancias para ir a cualquier lugar, no sin antes echar un poco de menos la tranquilidad, lo pintoresco de Kunshan y las historias que se quedarán en esa “pequeña ciudad” justo a la salida de Shanghai, allí a la derecha.
 

miércoles, 22 de enero de 2014

Xiaonanmen, lo que fue Shanghai

22 de Enero de2014

   Siempre había deseado venir a Asia. No es ningún secreto que Japón es y será siempre mi prioridad y debilidad pero tenía muchísimas ganas de pisar el gigante asiático y andar por estas calles que se suponen tan diferentes a las que conozco.  Quería venir a China y poder vivir esta experiencia de primera mano, y en cuanto tuve la oportunidad no lo dudé y me embarqué en esta aventura de la que a veces me sorprendo tratando de asimilarla.

Contrastes en la ciudad
   
 De China conozco poco, he de ser sincero, aparte de Beijing, Shanghai, Hangzhou o Xi’An realmente estaba muy verde en cuanto a este gran país, pero eso no me detuvo. Desoyendo los consejos de mi buen amigo Flapy, vine a parar a Shanghai, la ciudad más internacional de china y además la que más ha avanzado en cosa de 20 años y todo de golpe, tanto que a veces las personas mayores se hallan perdidas porque no reconocen su propia ciudad.



Mercado en Xiaonanmen

   En un principio Shanghai me escamaba, porque vale que mucho edificio lujoso, mucha modernida, pero, ¿dónde quedaba el verdadero Shanghai? ¿Dónde esas calles en las que puedes mirar al cielo? ¿Dónde los niños jugando? Pues yo lo encontré, con la ayuda de dos amigos y por una equivocación intentando buscar un mercado navideño que estaba vete a saber tú donde.

   Supuestamente el mercado estaba en algo así llamado “Cool Docks”, a lo que Google Maps nos mandó por allí cerca de la playa que hay en la parte baja del Bund, uséase, donde el agua del río está hasta limpia. Pero para llegar hasta donde nos marcaba nuestro querido Maps pasamos por una zona por la que jamás pisó laowai antes, o eso parecía por la forma en la que nos miraba la gente. Si estáis interesados en visitar la pintoresca área sólo tenéis que coger la Línea 9 hasta Xiaonanmen y de allí andar un poco y estaréis dentro de lo que puede ser lo más parecido al Shanghai antiguo o al más real.


A mi espalda estaban unos apartamentos de lujo
   Esta es una zona con casas antiguas, medio derruidas, sin tejados incluso, pero que aún tiene vida y aguanta los envites del tiempo, puesto que aquel domingo por la tarde de antes de Navidad que nos adentramos por sus calles era un barrio de lo más concurrido. Al otro lado de la calle, justo cruzando la acera se levantan edificios de lujo, enormes los mires por donde los mires, pero tienen una contra: están vacíos.

Pintoresco a más no poder
   
   El barrio de Xiaonanmen acabará sirviendo de cimientos para los nuevos hermanos para estas moles de hormigón, puesto que el barrio entra dentro de los proyectos de Shanghai para seguir modernizándose y este barrio de pequeñas y viejas casitas es una piedra en la carrera que Shanghai lleva consigo misma.
    
La mayoría de la gente nos miraba extrañados, porque imagino que pocos extranjeros aparecerán por allí, pero ellos iban a lo suyo, por supuesto.  Aparte de las omnipresentes motos eléctricas de Shanghai pudimos disfrutar de lo que podría llamarse parte del Shanghai antiguo, donde las tiendas están a pie de calle, las puertas de las casas se dejan de par en par, la gente come en una mesita de madera en la acera, las lavadoras en la calle…


¿Quién dijo frío?

   A pesar de la aparente pobreza del barrio existían algunas casas que por un lado decías “¿A que soplo y se cae?”,  pero que cuando pasabas de largo veías que tenían un garajito con su cochazo limpísimo. Cosas sin explicación, y que sólo suceden en China. Amén de los pollos colgados en las ventanas, las gallinas en la calle que servirían luego para la cena, los perretes  atados a un poste, los niños siguiéndonos por todos sitios, los vecinos asfaltando la calle, etc. Anécdotas que hicieron que la búsqueda del mercado navideño inexistente y el frescazo que hizo aquél Domingo de Diciembre merecieran la pena.



El coche que no falte¿eh?

   Al final llegamos a Cool Docks, pero allí no había nada, porque el mercado estaba en EAST DOCKS (¡gracias Nate por la desinformación!), así que echamos un vistazo a la playa de pega de Shanghai, algunas fotos al famoso skyline de Shanghai desde otro ángulo y nos dispusimos a desandar lo andado, pero esta vez por otro camino, menos "pintoresco" y de donde salió una de mis fotos favoritas de aquella tarde. El letrero de Family Mart fue el que nos sacó del ensueño de estar viviendo en una época que no era la nuestra, y que nos invitaba a la realidad, esa que va siempre va corriendo y que no se detiene ni para atarse los cordones.


Shanghai 2013

  Son este tipo de barrios, de imágenes las que me gusta capturar, no la de los altos rascacielos que toda la gente ve. Yo busco la China oculta de Shanghai, la de verdad, la que se perdió entre cristales y altas grúas de construcción, la que mucha gente detesta porque esta sucia, porque no es la de manual. No es tan dificil encontrarla, pero si es fácil pasarla por alto. Esta es la China que deseo conocer.



Si queréis ver más fotos de esta tarde tan curiosa podéis echarle un vistazo a mi Flickr

lunes, 20 de enero de 2014

El portero

   Aquí en Shanghai vivo en un conjunto de 3 bloques, siendo el mío el número 2. Para acceder a casa sólo hay una entrada, o por lo menos yo sólo conozco una, porque no he explorado más allá de mi bloque, pero dudo que haya mucho más allá del Bloque 3.

   En la entrada que menciono existe una casetilla donde suele estar el guarda que en realidad son 4 guardas que no sé si son aparcacoches, malas pulgas profesionals. Eso serán los otros tres, porque del que vengo a hablar es del que suele estar a eso de las 7-8 de la tarde, que más o menos es cuando suelo llegar a casa. Puede que haya tenido un mal día, puede que venga cansado, serio o como sea, pero este hombre siempre me arranca una sonrisa con su "¡HOLA QUE TALA!",que ya me viene sonando a ostiazo para reanimarme un poco.

   Muchas veces está metido en la garita para resguardarse del frío pero basta que yo pase que le falta el tiempo para abrir la ventana y sacar medio cuerpo para gritarme su frase en español, porque según me hizo entender un día vivió durante 8 años en España, pero no aprendió nada, pero que dice que de eso hace mucho.

   Un día como cualquier otro le saludé en plan militar, y el de pronto se puso firme y se cuadro para saludarme. Acto seguido trató de explicarme, con la mejor mímica y la mejor representación de una batalla naval, efectos de sonido incluidos, con sus explosiones también, que el había estado en la armada naval o como el decía la Navy, y que eso no era para él, que a el le iba más viajar. Lo que se puede entender sólo con mímica es inceríble.

   A menudo, entre semana siempre, se acuerda de que voy a pasar y me lo veo que ha sacado su silla de oficina destarlada, a la que de las 6 ruedas que debería de tener le quedan dos y media, para esperarme con su bloc de notas y su boli masticado, listo para que le diga alguna palabra nueva. La apunta y me la enseña a ver si la ha escrito bien, para luego hacermela repetir mil veces hasta que a duras penas el es capaz de seguirme y hacerlo por sí mismo. Sólo con eso me troncho de risa, al ver cómo él lo intenta y ver la cara de satisfacción cuando se pone las manos en la cintura y le suelta lo que le he enseñado al primero que pasa por la calle, con la consecuente cara de susto del que pasa, que pobrecico mío dirá que a buenas horas se juntaron el guarda y el laowai.

   Por su parte, él a veces trata de enseñarme alguna palabra pero acaba por desistir porque el me dice que "spanish, spanish", negando con la cabeza, pero es que a mi me resulta muy difícil entender su chino, porque o habla muy cerrado o yo soy demasiado negado, y creo que es una mezcla de ambas. Pero ahí está el tío, que ya pasa del "Hola que tala" al "Muy bien" y porque se le olvidan las demás cosas, que si no me da a mí que subo a casa cerca de las 10 de la noche!

   La verdad es que a pesar de que yo no tengo ni repajolera idea de chino, y él tampoco es capaz de hablar mas que dos palabras en español y una más en inglés nos entendemos a la perfección y es una gran alegría verlo ahí sentado todos los días con su sonrisa amplia y su cuaderno listo para una nueva clase improvisada de 5 minutos del xibanya ren del 17C. A veces si vengo un poco más tarde lo veo un poco aburrido en la garita hasta que lo saludo y vuelta a empezar.Y que siga así



jueves, 2 de enero de 2014

Nochevieja en Shanghai



 Este año me ha tocado vivir la Nochevieja y Año Nuevo en Shanghai, y por supuesto que ha sido diferente, pero fue noche extraña y rara como pocas. Paso a relatar aquí los sucesos acontecidos en esta noche tan particular del año.

   Empezamos por la mañana que llego tarde al trabajo puesto que, cabecita la mía, se me olvida la tarjeta del metro en casa y tengo que volver a por ella, perdiendo 10 minutos entre la ida y la vuelta. Tras eso y siendo un día bastante pesado, salgo antes del trabajo para ir a Jing’An Temple, donde había quedado con mi amigo Curtis y su colega Paul, que venían desde Kunshan para celebrar el año nuevo con nosotros.

   Pasamos por mi casa para cambiarme porque ya a las 18.30 habíamos quedado con Gabi para cenar. Locura en el metro, la gente saltando unos encima de otros para meterse en el metro pero por fin llegamos a People’s Square. De allí “intentamos” movernos hasta el Saizeriya de Nanjing Road y digo intentamos porque jamás había visto esa calle tan abarrotada. Increíble, es que daba miedo, sólo se veía una marea de cabezas miraras hacia donde miraras. Llegamos al restaurante en cuestión y obviamente era imposible comer allí, porque era día 31, la hora de la cena, al día siguiente era festivo y lo más importante, había una cola de 2 horas y media. Así que con todo el dolor de mi corazón acabamos cenando en McDonalds. Sí, la cena de Fin de Año ha sido en un McDonalds, pero es que eso era una auténtica odisea.

   Estuvimos esperando a mi compi de piso para que cenara allí y ya reunirnos con ellos. Tardaron mucho por toda la gente que había y cuando todos nos fuimos cada uno cogió para un sitio. Mientras me despedía de mi amigo le dí el móvil a Gabi para que llamara a otro amigo más, y la perdí de vista 5 segundos y ya no la volví a encontrar. Me encontraba en la que creo que esa noche era la calle más transitada del mundo, sin móvil y sin manera de encontrar a mis amigos. Me fuí hasta el principio de Nanjing Road, a donde se suponía que nos dirigíamos y al intentar acceder al paso subterráneo que conecta con People’s Square me encontré con algo que sólo con este vídeo es entendible.


 


   Lo único que se me ocurrió fue pedirle a una pareja que había al lado mía que si me dejaba llamar a mis amigos. No sé si fue mi cara de perdido o mi increíble manera de comunicarme en chino señalando mi móvil y diciéndole péngyou (amigo), pero el muchacho me dejó llamar a mis amigos, que no sabían ni donde estaban. Luego de esperarlos un rato tuve que llamar de nuevo, menos mal que encontré otros chicos, estos europeos que me volvieron a dejar el móvil (menos mal que me sé mi número) y quedé con ellos en un sitio concreto para recuperar mi móvil

Nos fuimos caminando hasta el Bund para ver los fuegos artificiales. Calles abarrotadas, la gente andando y algunos corriendo por la carretera, digno de verse. Me vais a tener que perdonar pero es que esa noche mi móvil normal estaba sin batería y la cámara no la llevé, así que solo tengo 2 o 3 fotos. Llegados al bund, donde todo estaba colapsado, el ejército por todos lados para evitar cualquier percance, lo que daba un toque un poco siniestro a la celebración, pero todo sea dicho y sin faltar al respeto, el ejército chino parece de chiste. Aparte de las diferentes alturas, los soldados no sabían formar, se tropezaban unos con otros, no se mantenían en sus puestos... En lugar de un ejército parecía que habían cogido a unos cuantos y les habían puesto uniforme. Un poco extraño todo.




Estando allí, un colega de los que venía con nosotros necesitaba ir al servicio urgentemente, así que yo, como también tenía que ir, me decidí a acompañarle. Craso error. Hete aquí mi segunda temporada de LOST. Nos pusimos a buscar McDonalds, KFC, Burger King, o cualquier bar o callejuela para ir al servicio pero nada. Nuestros amigos nos llamaron y dijeron que había un servicio cerca de donde estabamos antes, así que a desandar lo andado que no era poco. La gente empezó a correr, porque al parecer estaban cerrando las calles y nosotros seguimos el nuevo lema de “¡Si corre el chino voy yo detrás! Llegamos donde supuestamente estaban nuestros amigos y resultaba que se habían cambiado de lugar. Habían subido al paseo donde estaba todo el mundo y allá que fuimos nosotros.

Eran las 11.20 y dijimos, “Tenemos tiempo”. Subimos al paseo, sin poder llamarlos porque las líneas estaban inoperativas, tratando de buscarlos, entre la marabunta de gente. Llamábamos cuando podíamos a Renny, y nos movíamos de aquí para allá sin resultado alguno. Eran las 11:40 y nos empezamos a poner nerviosos. Volvíamos a llamar pero ellos o por pereza o por imposibilidad no salían a buscarnos, y cada vez más gente en el paseo. 11.48 y ni rastro de nuestros amigos, sin poder llamarlos, así que decidimos situarnos en un lugar estratégico y un poco peligroso para ver los dichosos fuegos, mientras decíamos, “Tío, esta será una historia para contar a tus nietos, de cómo viviste un fin de año en Shanghai con alguien que acababas de conocer esa misma noche mientras andabas perdido”

La mejor parte vino con los fuegos artificiales. No por los fuegos, que no estuvieron mal, sino por la marea de pantallas de móviles, tablets, phablets e incluso de ORDENADORES. Sí señores, ordenadores. Esta gente no vive el momento, prefiere capturarlo. Y yo, como buen nuevo chino, quise capturar ese momento, porque por mucho que lo explique, sólo con esa imagen se entendería. En el cielo los fuegos. En el paseo sólo pantallas relucientes. Sólo en China.

Tras todo este periplo conseguimos quedar con nuestros amigos y fuimos al Muse 1, cerca del Bund, donde tuvimos algún problema con unos estúpidos franceses que decían que había que ser duro en Shanghai para sobrevivir, pero bien que los mandaron al carajo los de seguridad. El resto de la noche fue pegando botes, evitando chinos borrachos y pasándolo bien. Lo que quedó fue intentar volver a casa andando, porque los taxis pedían unos 150 yuanes, sin importar la dirección, por lo que esperamos un poco hasta que abrió el metro y nos fuimos a casa, demasiado cansados para cualquier cosa. 

Como resumen de la noche, está comprobado que siempre hay aventuras allá donde no te lo esperas y como consejo diré: ¡NUNCA SUELTES TU MÓVIL EN CHINA!

¡Feliz Año a todos y nos leemos en breve!

jueves, 26 de diciembre de 2013

Lo que dió de sí el 2013

  
Se va acabando el año y creo que va siendo hora de hacer un poco de repaso de lo que ha sido este año, que a pesar de que empezó bastante tranquilo ha sido de lejos el año en el que más cambios he experimentado.

Jing'An Park

   La primera parte del año fue bastante tranquila, rutinaria más bien. Trabajar, ir a Almonte/Valverde algún que otro finde, entre semana estar entre mi piso y el de mi chica en ese momento. Una vida, que lejos parecía acabar pronto. Pero los cambios empezaron en Mayo, cuando el 17 de Mayo, Xiao, mi chica por aquel entonces se marchó a Alemania dejándome compuesto, sin novia presente y con otra gata más, más loca si cabe que la que ya tenía. Creo que eso fue el empujón definitivo.

   Llevaba ya mucho dándole vueltas a la idea de marcharme de España, desde antes de la dichosa crisis. Lo intenté todo, Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, a pesar de que no me gustara la idea... Pero fue a partir de verano cuando los cambios empezaron a coger una velocidad de vértigo. Para empezar, en mi tercer día de vacaciones de verano tuve un percance en un dedo del pie que me mantuvo casi sin poder andar durante dos semanas, puesto que los médicos me soltaban rapapolvos cada vez que me ponía a andar sin dejar que se curase mi dedito.

Hong Kong

   En esos días leyendo 1984, Los cantos de Hyperión y algunos que otros libros, seguía en mis trece de coger la maleta e irme. Y es entonces cuando me contactaron desde China para irme de Au Pair y allá que me fuí en Septiembre. Como algunos sabéis, la historia que va desde Septiembre en adelante se relata en este blog con más o menos detalles, así que no me extenderé demasiado.


Zehru Temple
  
   Si tuviera que resumir en una sola palabra este año, esa sería sin duda SUPERACIÓN. Desde el día en que llegué a China, sin dejar de recordar lo anterior que tuve que pasar y lo que dejé atras, ha sido un no parar de luchar, de aguantar, de no parar, de atarse los machos y tirar p'alante. Porque aunque suene de friki, que gran razón tenía Alfred cuando le dijo a Bruce: "¿Por que nos caemos señor Wayne? Para aprender a LEVANTARNOS". Y eso es lo que hago todos os días. Aprender, superarme, tratar de ser mejor persona...todo eso es lo que me ha dado este año.


El Buda de Jade (prohibido hacer fotos xD)


  Eso no es lo único. Amigos. Montones, tantos que no me da tiempo a quedar con todos y se enfadan conmigo. Desde Gabi, Simone, Curtis, Autumn, pasando por los Sergios, Óscar, Nate, Eric y tantos que no me caben aquí, y de los que me siento orgulloso de ser amigo. Y por supuesto, Aventuras por doquier que parece que aunque están un poco paradas, ya le tengo echado el ojo a dos pueblecitos cercanos que aunque se llega en metro seguro que ¡alguna aventura me espera por ahí!


Aquí el Primo secreto del Mono en Hong Kong, o FranPerea 2


   Este año 2014 espero que este lleno de cambios, porque ahora si no tengo este tipo de cambos creo que me aburriré bastante. Por lo pronto estoy montando algo con un colega por aquí, nada extraño, pero que si sale bien puede ser una cosa bastante interesante en Shanghai. Por lo demás sólo deseo un trabajo mejor que me permita viajar y más dinero...Pero lo que de verdad deseo es que a mi familia le vaya mejor este año que ahora se nos viene encima que el que ha pasado. Sólo eso deseo, tampoco es tan difícil. Que los proyectos que han empezado en mi familia salgan adelante y que de una vez empecemos a remontar todos el vuelo que ya nos va tocando!!!

  
   Me mudé a China, estuve al lado de la estatua de Bruce Lee en Hong Kong, vivo en Shanghai, tengo amigos que cada uno vale un millón, tanto en China como en España...A pesar de todo, estoy feliz con mi vida.

   Cuando acaben las navidades prometo publicar periódicamente aunque tenga que dormir poco.




   ¡Besos y abrazos para todos!


PD: Siempre que quiero escribir tengo las ideas muy claras en la cabeza pero luego quiero plasmarlo todo a la vez, y sale este batiburrillo. Creo que debo aprender a escribir mejor, o al menos poner en orden mis ideas.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Mantecados

   Desde siempre la Navidad es una época para estar con la familia, echar de menos a los que no están, recibir regalos, hartarse de comer...Las cosas típicas. Llevo casi tres años sin pasar unas navidades con la familia en condiciones, estos dos últimos años fueron por temas laborales, y este año porque estoy en China. Hoy he recibido un paquete desde España, mi Navidad en caja gracias a mi familia. Me ha hecho muchísima ilusión todo lo que venía dentro, incluso la forma en la que todo estaba envuelto, porque sólo he tenido que imaginármelos metiendo las cosas y envolviendolo todo en plástico.
 

Trabajito que me costó sacarlo todo


   Una de las cosas envueltas era una bolsita de mantecados, cómo no de canela y limón, y de la marca que compraban mis abuelos. He abierto uno mientras hablaba con mi madre y el olor que desprendía ha sido como volver a casa de mis abuelos hará unos 4 años. Desde que tengo memoria, mi abuela cogía la caja esa enorme que ella tenía de mantecados y quitaba todos los de canela para dármelos luego a mí, mientras que mi abuelo se intentaba comer alguno cuando ella no miraba.



Mi favorito, mantecado de canela

   Puede que ellos hace tiempo que no estén, pero yo sé que a cada mantecado que me coma le pondré un recuerdo de aquellas navidades en la Carioca, con mi abuelo intentando hacerle a mi hermana el carnet del Real Madrid, mi abuela con el "niño ve a la cocina y en el cubo rojo está el pan, tráetelo pacá", mi madre y mis tias venga a poner comida, mi padre y ms tíos por otro lado con las gambas y demás...Son buenos recuerdos, que me traen estos mantecados. El estar sentado al lado de mi abuela y que me pasara uno por debajo de la mesa como el que pasa droga y con esa cara de pilla que ponía. Es que me acuerdo y no puedo dejar de sonreír.


   Pero no sólo de mis abuelos me acuerdo en Navidad, sino de toda mi familia, de mis primos, mis tíos, esas juergas flamencas que se marcan nada más acabar la cena de Navidad en mi casa o en casa de mi tío Paco (el titi paco), esos ratillos en el sofá todos alrededor de la candelita contando tonterías...Son cosas de las que uno se acuerda en Navidad y que echa así como que de menos estando lejos.


   Y por supuesto,por último pero no menos importante me acuerdo mucho de mis padres y mis hermanas. Porque la Navidad siempre empezaba con los adornos para el puente del 6 de Diciembre, luego el cumpleaños de mi madre, irnos a Valverde a pasar las fiestas, Nochebuena, el cumple de Gloria, Noche Vieja, y por supuesto, la Noche de Reyes, donde mi maravillosa hermana Lucía, nos despertaba a las 6 de la mañana para ver los regalos de Reyes y luego a acostarse otra vez (en realidad eso lo intentábamos pero era imposible con Lucía por ahí en medio)... Las cosas de las que se acuerda uno aquí, ¿eh? Ya me gustaría pasarlas con ellos, pero la vida toma unos caminos a veces que nos alejan de nuestros seres queridos, pero que jamás los perdemos de vista.

   Bueno, hoy era un post cortito, porque me acordé de todo esto mientras comía mantecados. Así que me voy a seguir comiendo mantecados que ya he abierto 5 y ¡he dejado el sexto a la mitad!


   Felices fiestas a todos!

lunes, 2 de diciembre de 2013

Visita exprés a Hong Kong


   La semana había sido bastante tranquila, el Jueves llegaba por fin mi nuevo visado, algo que estaba deseando para poder tener algo de estabilidad y tranquilidad en cuanto al tema del visado. Pero se ve que no, que aún no era tiempo de tranquilidad y en el momento de llegar el visado me dicen que he de salir del país, antes del martes y estábamos a Jueves. A eso se llama relax. Así que me veo de nuevo estresado al máximo sacando billete para el sábado, no sin que antes la tarjeta no me dejara comprar el billete y tuviera que pedir ayuda para comprar el billete, planeando sobre la marcha un viaje de UN día a Hong Kong.

El maestro rodeado de piltrafillas

   Llegué a eso de las 9.40 al nuevo aeropuerto de Bao'an en Shenzhen, y tuve que coger el metro hasta llegar a Luo Hu, para poder pasar la frontera y "salir del país", para que mi visado nuevo empezara a ser válido. En Hong Kong estaba mi amigo Curtis, esperando a que le hicieran el visado y había quedado allí con él. Antes de pasar a Hong Kong conocí a dos españoles, Julio y Luis que viven aquí en Shanghai y de no ser por ellos, creo que me hubiera perdido, así que ¡gracias!

Avenida de las Estrellas






   Nada más pasar la frontera me quedo sin línea, puesto que en  Hong Kong no son válidos los móviles chinos, y allá que me fui a buscar un centro comercial con wifi para poder quedar con mi colega que estaba ya harto de esperar. Consegimos quedar en la estatua de Bruce Lee y por el camino conocí a un noruego super perdido que me llevé conmigo hasta la Avenida de las Estrellas. Al salir por las escaleras a la Avenida de las estrellas, la vista era espectacular, al otro lado, la ciudad antigua de Hong Kong, ese es el skyline tan famoso de todas las fotos. Sin pensármelo dos veces fui a buscar la estatua de Bruce Lee y a mi colega que por allí rondaba.

Típica foto de la estatua de Bruce Lee
De camino a la parte antigua en Ferry

    Después de hacer las pertinentes fotos del maestro nos fuimos a buscar algo de comer, pero fue imposible puesto que estaban todos los fast (¿o fat?) food hasta las trancas, así que decidimos cogernos el ferry y atravesar la bahía de camino a la isla antigua,dejando Kowloon detrás, la que llaman parte oscura de Hong Kong. Cuando llegamos nos fuimos directos a Mcdonald's, porque teníamos pensado subir en el Peak Tram, para observar todo el paisaje y comernos allí algo, pero tuvimos que dejarlo por imposible, ya que la cola para los tickets ¡era de 3 horas! Así que a pesar de intentar coger un taxi o autobús, acabamos dándonos por vencidos y nos fuimos a visitar el parque de Hong Kong, donde también se encuentra la Iglesia Episcopal de ST. John, cosa que se te hace rara por estos lares, ver a chinos dando misa...
























   Bromas aparte nos pusimos a recorrer la ciudad de un lado a otro. Primero nos cogimos el "transportator", unas escaleras con las que evitas las cuestas que hay en las calles, que son unas cuantas, porque todo hay que decirlo, la antigua Hong Kong está enclavada en las montañas y hay cuestas por todos lados,vamos que es una ciudad para ponerse en forma.

Vaya vistas deben tener,¿eh?
 Al llegar arriba del todo nos dispusimos a bajar y disfrutar del ambiente nocturno de Hong Kong. Porque esta ciudad no sólo puede ser Hong Kong, puede ser Londres, San Francisco, Shanghai, Nueva York, Paris, Tokyo... Es la perfecta combinación entre lo occidental y lo oriental, cogiendo lo mejor de cada lugar, creando algo único.


                                  


  
Yorkshire Pudding en Hong Kong
   Lo que más te sorprende en un principio es ver a los chinos hablando en un perfecto inglés británico, incluso entre ellos, pero es que es su idioma oficial, junto con el cantonés, que aunque es más difícil que el chino mandarín, resulta un idioma muy cantarín y agradable al oído. Además, es una ciudad donde no oyes las bocinas a cada momento, como sucede en Shanghai, nadie escupe en la calle, a gente tiene educación, piden perdón, el metro está limpio...Es como si dijeras que Hong Kong es China evolucionada, dentro de 50 o 100 años, pero eso es mi opinión. Y por otro lado, y no me cansaré de repetirlo, ¡LAS MUJERES! Creo que, sin duda, es el lugar donde más mujeres preciosas me he encontrado hasta ahora. Es que era difícil ver a una mujer que no dijeras, ¡joder que preciosidad! Perdonad por este inciso, pero si vais a Hong Kong me entenderéis, en serio.

Turisteando entre neones
   Después de esta salida de tono, ya nos volvimos a Kowloon a ver el espectáculo de luces que hacen con el skyline de la ciudad antigua, bastante chulo, por cierto. Últimas fotos a la estatua de Bruce Lee y de vuelta que había que cruzas aún la frontera e iba con la hora pegada en los talones. Como esto es una aventura y siempre tiene que haber algo de emoción, cogí el último metro que había, el último autobús al aeropuerto y una vez allí, con el estómago gritando por comida, me vi salvado de nuevo, cómo no. por mi a veces amado pero siempre odiado Mcdonald's. Una vez acabada la cena, vi que la gente se iba quedando grogui en las mesas, en los sillones del sitio, así que como dicen aquello de "Si vas a Roma, haz lo que los romanos" (palabras de mi colega portugués), me recoloqué como pude y me eché una siestecita en el sofá del Mcdonald's del aeropuerto nuevo de Shenzhen con más frío que siete viejas.

Skyline de hong Kong nocturno
   Abandoné Hong Kong, de camino a Shenzhen y de vuelta a Shanghai, pero ahora tenía un nuevo amor. Shanghai no será lo mismo, porque me he enamorado perdidamente de esa antigua colonia británica al sur de China, ahí donde una vez hubo tantos fumaderos de opio como panaderías, donde hay sitios que aúnla vida pasa en blanco y negro, donde Oriente y Occidende se encontraron hace ya tanto que nadie sabe distinguir la línea que los divide, donde te puedes sentir en China y Europa a la vez...

Bruce Lee

   En definitiva, esa ciudad que ahora ronda en mis sueños,aunque sólo haya sido por una noche...